lunes, 21 de mayo de 2018

FRAY LUIS DE GRANADA CONTRA EL TALMUD

DE LAS MENTIRAS, FALSEDADES Y DESVARÍOS DEL TALMUD
 
MAESTRO: Por lo que hasta aquí habemos tratado, habréis entendido cuán convencida queda la ceguedad de los incrédulos mediante el testimonio de las santas Escrituras. ¿Pues qué será, si además de las Escrituras halláremos otra probanza tan clara como la de ellas?
   
CATECÚMENO: ¿Cómo puede eso ser? ¿Hay cosa más cierta que la palabra de Dios, y la lumbre de la fe, que estriba en ella?
 
M.: Así es como decís. Mas con todo eso acordaos que como la lumbre de la fe es de Dios, así también lo es la de la razón, que Él imprimió en nuestras ánimas: por la cual se dice haber sido criado el hombre a imagen de Dios. Y aunque esta lumbre natural no iguale con la sobrenatural en certidumbre de lo que testifica; mas todavia tiene claridad en lo que entiende: la cual no cabe en la fe (porque fe es como cimiento del edificio, que no se ve) y esta claridad alegra y aquieta mucho los entendimientos. Pues por esta lumbre natural verá cualquier hombre de razón la ceguedad de los que creen las fábulas y mentiras de su Talmud como si fuesen sagrada Escritura.

Para lo cual habéis de saber, que en tiempo del Papa Benedicto XIII (Pedro de Luna, antipapa) un famoso Médico del mismo Pontífice, doctísimo en toda la doctrina de los Hebreos, se convirtió a nuestra santa fe, y le fue puesto por nombre Jerónimo de Santa Fe. Descando pues su Santidad alumbrar las ánimas, y sacarlas de las tinieblas de sus errores, mandó a este su Médico que escribiese un libro en el cual por testimonio de las santas Escrituras mostrase ser ya el Mesías venido, y ser este Cristo nuestro Salvador. Hizo esto él con toda diligencia. Y no contento con esto, escribió otro tratado también por mandado de su Santidad, en el qual refiere muchas de las falsedades y vanidades y fábulas de los libros del Talmud. Los cuales libros el Reverendísimo Arzobispo de Goa, D. Gaspar Jorge de Leão Pereira, de santa memoria, trasladó poco ha (año 1565) de lengua Latina en Portuguesa para luz y doctrina de las ánimas ciegas que en aquellas partes hay. Y en esta lengua andan estos dos libros impresos. Y de este segundo tratado (que refiere las falsedades del Talmud) determiné yo sacar aquí algunas cosas, para que por ellas se vea claro la ceguedad en que vive la gente que tales cosas cree. Este Talmud, (que quiere decir doctrina), compusieron los maestros de los hebreos cuatrocientos años después de la Pasión de nuestro Redentor. Y dicen ellos que esta es otra Ley que fue dada a Moisés por palabras. Y como fingen otras cosas sin probarlas, así también fingen ésta, que ni por razón ni por autoridad se prueba. Esta escritura es mayor [en tomos] que diez veces nuestra Biblia: además de las glosas, así antiguas como nuevas, que se han hecho sobre ella, que son muchas. Y los instruidores de este Talmud, por mejor afirmar y fundar sus ordenaciones y yerros, mandan en diversos lugares que todas las cosas por ellos ordenadas tengan tanta fuerza como las mandadas por Dios en la ley de Moisés. Y, demás desto ponen pena de muerte a quien negare alguna cosa de las escritas por ellos, no poniendo esta pena a los que contradijeren las palabras de la Ley de Dios.
   
Mas antes que comience a referir las falsedades de este libro, quiero que se acuerde el Cristiano lector que no hay maldad en el mundo que no se pueda creer de un ánima desamparada de Dios; mayormente si es enemiga y blasfema contra Cristo nuestro Salvador, que es la luz, y la puerta, y el camino para la verdad, sin la cual queda el hombre sin camino, y sin luz, y sin verdad, y así caerá en mil maneras de barrancos y despeñaderos. Y añado más: Que como entre las pasiones y apetitos de nuestra carne, el más furioso sea el que sirve a la generación humana, de aquí es que los hombres vacíos desta gracia vienen a caer en torpezas feísimas y abominables. He dicho esto porque este libro del Talmud (como libro compuesto por gente ajena del espíritu de Dios y de su gracia) contiene cosas tan torpes y tan sucias, que yo no me atrevo a referirlas por no ofender las orejas castas con cosas tan feas. Y porque no parezca increíble lo que aquí se dice, alega este autor en cada cosa el libro y el capítulo, y el principio de él; para que se vea que no finge cosa que allí no esté. Y dado caso que aquí lea cosas vanísimas y ridículas, pídole por caridad que detenga la risa y apareje las lágrimas para llorar la ceguedad de gente que tales cosas cree como dichas por Dios.
     
Y comenzando por lo que toca al conocimiento de Dios, están tan errados en esto los Talmudistas que, unas veces le quitan el poder, y otras el saber, y otras la verdad, y otras la santidad y justicia. Y así en un libro suyo que se llama Berachot, en el capítulo primero reparten la noche en tres partes, y en cada una de ellas dicen que Dios brama como un león diciendo: “¡Ay de mí, que destruí mi casa, y quemé mi templo, y cautivé a mis hijos entre las gentes del mundo!”. Y en el mismo capítulo dijo Rabí José: “Entré una vez en una casa desierta en Jerusalén a hacer oración; y cuando salí, encontré a Elías, el cual me saludó diciendo: Paz a ti, maestro. Yo le respondí: Paz a ti, Maestro, Señor. Y él me dijo: Hijo, no solamente dice eso Dios una hora, mas todos los días lo dice. Y también en la hora que Israel entra en las sinagogas, y responden a la oración, repela Dios su cabeza, y dice: Bienaventurado es el Rey que así lo glorifican sus hijos en su casa: mas ¡ay del padre que cautivó sus hijos! y ¡ay de los hijos que fueron cautivos y alejados de la mesa de su padre!”. Hasta aquí son palabras del sobredicho capítulo. Vean pues ahora todos cuán gran blasfemia sea esta: la cual ata las manos a Dios y le quita el poder, y le sujeta al hado. Asimismo, como le quitan el poder le quitan el saber, y le atribuyen cosas vanísimas. Y así en el libro llamado Havodá Sará, preguntando en qué se ocupaba Dios, responden que en las tres primeras horas del día se pone Dios a estudiar la ley; y en las tres siguientes, se asienta a enseñar a niños que murieron de poca edad; y en las otras tres se asienta a juzgar todo el mundo; y en las tres postreras, está jugando, holgando y riendo con el dragón llamado Leviatán. Esto hace de día. Y preguntando qué hace de noche, responden que cabalga sobre un querubín muy ligero, y visita diez y ocho mil mundos. Esto hace después de la creación del mundo; mas antes que lo criase se ocupaba en edificar mundos y deshacerlos. Véase pues cuántas locuras y disparates se contienen en todas estas palabras. Dicen también en el Berachot, en el capítulo primero, que después que se destruyó el Templo, no quedó a Dios en todo el mundo mas que cuatro codos de espacio para estudiar Halajá, que es lección del Talmud: y así dicen que en las tres primeras horas del día se asienta a estudiar en el Talmud. Véase pues cuán grande dislate sea este.
  
Asimismo le quitan la verdad. Porque en Bavá Metziá, en el capítulo que comienza Mecá Haboet, dice Rabí Ismael: “Grande cosa es la paz; pues Dios dijo mentira por poner paz entre Abrahán y Sara”.
 
No faltaba aquí sino poner en Dios pecado: y no dejan de ponerlo, según que dicen en Hullín en el capitulo que comienza Elloé Terrephot, sobre el texto del Génesis donde se dice que crió Dios dos grandes lumbreras. Porque sobre este paso dicen una patraña la más ridiculosa y necia que se pudiera imaginar. Porque dice Rabí Simeón, que en la hora de la creación la luna y el sol eran iguales, y pareció la luna delante de Dios, y díjole: “Señor, ¿es bien que dos Reyes se sirvan de una corona?”. Por esto mandó Dios que fuese disminuida la claridad de la luna. Dijo entonces ella muy sentida de este agravio: “Señor, ¿por haberte yo dicho lo que estaba en razón, me has apocado?”. Entonces Dios por alagarla y contentar le dijo: “No tomes pena por eso: porque el sol no parecerá sino de día; y tú parecerás de noche y de día”. Mas ella no se contentó con esto, mas antes dijo: “Señor, la candela delante del sol, ¿qué aprovecha?”. Díjole entonces Dios: “Yo haré que mi pueblo de Israel haga sus cuentas en tus meses”. Con todo esto no se contentó la luna, hasta que Dios se dio por culpado, y mandó a Moisés que en fin de cada luna hiciesse sacrificio de un bode (cabrón), porque Dios fuese perdonado de este pecado. Y esto prueban por el capitulo 28 del libro de los Números, donde manda Dios que este animal se ofrezca por los pecados. Consideren ahora los que tienen juicio, si es cosa para llorar, ver gente de razón obligada a creer so pena de muerte mentiras tan prodigiosas.
 
Así mismo dicen en Bavá Batraá, en el capítulo que comienza Hamor, que Rabá, hijo de Rabhaná, iba por un camino; y díjole un acemilero: “Muéstrame el monte de Sinaí. Yo fui con él, y oí allí una voz que decia: ¡Oh mezquino, ay de mí, que hice juramento! ¿Y quién me absolverá?”. Y después que tornó a su estudio, contó lo dicho a sus maestros: los cuales le reprehendieron diciendo: “En la hora que oíste esa voz, hubieras de decir: Señor, yo te absuelvo de este juramento”. Y glosa Rabí Salomón diciendo que este juramento de que Dios pedia absolución, era el cautiverio de Israel. ¿Puede ser mayor locura que ésta?
 
Son también los Talmudistas tan desvergonzados, que se atreven a inventar glosas contrarias a la ley de Dios. Por donde en Sanedrín, en el capítulo que comienza Arbamitot, y sobre las palabras del Levítico (cap. 20) que dicen: “No darás de tu simiente cosa que se consagre al ídolo Moloc”, declaran ellos que, por cuanto el texto dice: No darás de tu simiente, se entiende que no peca el hombre sino cuando da un solo hijo a este ídolo; mas si se los da a todos, no peca. Y por cuanto dice el texto: No darás, se entiende que no hay pecado sino cuando el padre da su hijo al sacerdote de Moloc para que haga el sacrificio; mas si el mismo padre lo hace, no peca. Y que si el hombre hace sacrificio de su padre o de su hermano al sobredicho ídolo, no peca.

Ítem, en el mismo libro y en el mismo capitulo dicen: “El que adora ídolos por amor o temor, no peca”. Y declara Rabí Salomón que por amor se entiende cuando algún Señor les ruega que los adore; y por temor, cuando le amenazaran si no los adora. ¿Pues quién no ve contradecir a esto toda la santa Escritura? Porque por amor de las mujeres Madianitas adoraron los hijos de Israel al ídolo de Fogor; y por este pecado mandó Moisés matar veinte y cuatro mil hombres; y Dios le mandó ahorcar todos los Príncipes del pueblo, porque no acudieron a remediar este mal. Y sobre todo esto si no fuera porque el sumo Sacerdote Finees aplacó a Dios, dijo el mismo Dios que hubiera de destruir todo el pueblo por este pecado. Y con estar todo esto escrito en el libro de los Números en el capitulo 25, vienen estos hombres blasfemos con su frente lavada a decir todo lo contrario de lo que Dios sentenció.
 
Asimismo no tienen vergüenza de contradecir a la santa Escritura: la cual alaba la casta fidelidad del santo José (Génesis 39) en no querer consentir con la maldad de su señora; mas ellos dicen en Hullín, en el capitulo que comienza Col-habacar, que José entró en la cámara de su señora con intención de pecar con ella; y que viro el Ángel Gabriel y castróle: y así se halló inhábil para el pecado. Esta glosa, además de ser fabulosa y loca, es manifiestamente contraria a la santa Escritura.
 
No contentos los Talmudistas con estas locuras, también se glorían en si mismos. Y así en el libro de Corá en el capitulo tercero está escrito que un Doctor llamado Rabí Simeón, hijo de Joaz, decia: “Yo soy tan digno y tan justo, que si yo quisiese, por mi bondad serían libres en el día del juicio todos los hombres que nacieron en el mundo desde el día que yo nací, hasta hoy; y si Alasár, mi hijo, fuese conmigo, podríamos librar del juicio todos los que nacieron desde el día que el mundo fue criado, hasta hoy; y si Jonatham, hijo de Husiel, fuese con nosotros, podríamos librar todo el género humano, desde el día de la creación del mundo hasta el fin”. Véase si es posible que el que esto decía, lo creía así; y ¿si dijera más uno de los que están atados en la casa de los orates, que esto? Y estas locuras obligan los Talmudistas a creer a la gente miserable, diciendo que cualquier hombre que escarneciere de alguno de los sabios del Talmud, o dijere mal de ellos es condenado a los infiernos. Y con estas amenazas espantan a la gente ruda y supersticiosa, para que crea mentiras tan monstruosas, y tales, que ni aun tras del fuego las osarían decir los niños cuando cuentan hablillas de viejas.
  
Y no contentos con ser blasfemos contra Dios, también hacen leyes perversas contra toda humanidad de justicia: y así dice Rabí Moisés de Egipto en el libro de Sopú en el capítulo quinto, que el que maldijere a su padre, o a su madre, no es culpado en cosa alguna; salvo si en la maldición nombrare alguno de los nombres propios de Dios. Y no solamente da licencia de maldecir a los padres carnales, contra el mandamiento de la ley de Dios, que dice: “El que maldijere a su padre, o a su madre, muera por ello” (Éxodo 21); mas también la da para maldecir al mismo Dios, conforme a lo que se dice en Sanedrín, en el capítulo que comienza Arba mihot: donde dice que el que maldijere a Dios, no tiene culpa, sino es cuando declara un nombre propio de Dios, que es Semhámephoras. Y si nombrare cuando maldice a Dios, con alguno de los otros sus nombres, que son, Adonai, Elohim, Sabaoth; que quieren decir, Señor, Justo, Dios de los ejércitos, no tiene culpa. Pues, ¿qué cosa más contraria a la justicia, y a la santa Escritura, y a toda razón, que esta? Ítem, dan licencia para matar sin pena alguna. Y así se dice en Sanedrín, en el capítulo que comienza Ellú que si alguno atare los pies y las manos de su compañero, y por esta causa muriere de hambre, el que lo ató, será libre de muerte. Mas si lo ató al sol, o al frío, y muriere, será culpado en la muerte. Y si lo ata y lo echa delante de un león, libre es de la muerte; y si lo echa delante de las moscas, es culpado en la muerte: y si lo echa en un pozo que tuviere escalera, y otro la quita, el que lo echó en el pozo, será libre.
 
Ítem, si diez hombres fueren contra otro hombre con diez palos y lo mataren, todos son libres.
 
Ítem, dice Rabí Moisés de Egipto en el libro de Suprin, en las lecciones de Sanedrín, en el capítulo nono, que si un malhechor fuere acusado delante los jueces, y todos a una voz lo sentenciaren a muerte, el tal sentenciado será libre de ella: porque es necesario que los jueces discuerden entre si, y que parte de ellos lo condenen, y parte lo absuelvan; y estarse ha por las más voces.
  
Ítem, dicen en el libro de Hullín que si Pedro dice un falso testimonio contra Martín, por el cual Martín es sentenciado a muerte; si antes de muerto se prueba la falsedad, morirá el acusador; mas si se prueba después de muerto, el acusador quedará libre. ¿Quién no ve ser estas determinaciones contra todas las leyes divinas y humanas?
  
Pues, ¿qué corazón habrá tan ajeno de toda humanidad, que por una parte no se espante leyendo esto, y por otra no llore viendo tantas ánimas obligadas so pena de muerte a dar crédito a cosas tan injustas, tan fabulosas y tan abominables? ¡Oh justicia de Dios, oh azote de Dios, que tal ceguedad permite por los pecados!
 
Pues volviendo al proposito, ¿qué os parece, hermano? ¿Cómo dábades crédito a cosas tan horribles, y tan contrarias, no solo a la santa Escritura, sino también a toda la lumbre de la razón con que Dios nos crió? Mas no faltará por ventura alguno que corrido de haber creído tales locuras, diga que nada de esto está en el Talmud. Esto no ha lugar poderse decir; porque el Autor que esto escribió, fue muy diligente en alegar el libro y el capitulo, y el principio de él en su misma lengua. Y demás de esto él escribió en Roma, y por mandado de su Santidad, donde hay Sinagogas y Maestros de esta secta, y no era posible ser un hombre tan loco y tan desvergonzado, que escribiese cosas que en presencia del Papa y de los Cardenales pudiesen claramente ser redargüidas. Así que en la verdad de lo dicho ningún lugar queda para dudar.
 
Catec.: Ahora que Dios me abrió los ojos para ver la luz de la verdad, veo más clara la falsedad y el engaño en que he vivido. Porque así como los que han estado mucho tiempo en una cárcel oscura y sucia, no sienten el mal olor de ella, por estar habituados a él; mas los que de nuevo vienen de aires puros y limpios, luego sienten este mal olor; así yo, habituado a creer estas fábulas y mentiras, no veía la falsedad de ellas: mas ahora con la luz de la verdad veo más claramente la falsedad de la mentira; y estoy corrido y avergonzado de mí mismo por haber creído tales cosas. Juntóse con esto haber nacido y criádome en ellas, y mamádolas en la leche, y heredádolas de todo mi avolorio hasta hoy: y esto me tenía cautivo y ciego en este engaño. Con esto se juntó la autoridad y excelencias de las santas Escrituras, que nosotros también recibimos; y a vueltas de estas verdades tan ciertas nos dieron a beber nuestros Doctores la ponzoña de estas mentiras: como lo hizo el perverso Mahoma, que engrandeciendo la dignidad y gloria de Cristo, trajo a su secta grán número de Cristianos: y no nos desayudó poco el menosprecio y manera de desgracia que nos muestran algunos de los Cristianos en muchas cosas; habiéndonos de atraer al conocimiento de la verdad con beneficios y buenos ejemplos. Porque esto nos hace recompensar una desgracia con otra: y juntamente con el aborrecimiento de las personas venimos también a aborrecer la religión que profesan. Por donde si ahora resucitara aquel que deseaba ser anatema de Cristo por salvar a sus hermanos (Romanos 9), con cuánta razón dijera aquello que él escribió: “¿Quién está enfermo, que yo no lo esté? ¿y quién se escandaliza, que yo no me abrase?” (II Corintios 11). No convertía el santo Apóstol los hombres de esta manera, sino haciendo mil manjares de sí, y haciéndose todo a todos los hombres, por hacer salvos a todos: ni despreciando los pecadores, sino llorando sus pecados.
 
FRAY LUIS DE GRANADA OP.  Introducción del Símbolo de la Fe, Parte cuarta, Tratado II, Diálogo 1º, Sección II, Capítulo XXII. En Obras del Venerable Padre Maestro Fray Luis de Granada, tomo XII. Madrid, Imprenta de Antonio de Sancha, 1789, págs. 276-288.

sábado, 19 de mayo de 2018

EL DIABLO, EN SU ODIO A LA HUMANIDAD, INCITA LOS ASESINATOS, LA SODOMÍA Y LA REVOLUCIÓN

«La antigua serpiente se regocija con todos estos castigos con que el hombre se ve castigado en alma y cuerpo. No quiere, él, que tiene perdida la gloria celeste, que el hombre la alcance. Efectivamente, cuando se percató que el hombre hizo caso de su consejo, empezó a planear de hacer guerra a Dios diciendo: “A través del hombre llevaré a cabo todos mis propósitos”.
  
Pues, en su odio, inspiró que todos los hombres se odiaran con el mismo mal sentimiento, para que se mataran los unos a los otros. Y dijo: “Haré que los hombres mueran, los perderé más que a mí mismo que ya estoy perdido, porque yo estoy vivo, pero ellos no lo estarán”. Y mandó su soplo para que la sucesión de los hijos de los hombres se extinguiera, y entonces los hombres se encendieron de pasión por otros hombres, perpetrando actos vergonzosos. Y la serpiente gozando de eso, gritó: “Esta es la suma ofensa para el que ha dado el cuerpo al hombre, que la forma de éste desaparezca, por haber evitado la relación natural con las mujeres”.
  
Es pues el diablo el que los persuade a convertirse en infieles y seductores, para odiarse y matarse convirtiéndose en bandoleros y ladrones, porque el pecado de la homosexualidad lleva a las más vergonzosas violencias y a todos los vicios. Y cuando todos estos pecados se hayan manifestado al mismo tiempo en el pueblo, entonces la constitución de la ley de Dios se quebrantará y la Iglesia será perseguida como una viuda. Y los príncipes, los aristócratas y los ricos serán echados de sus posesiones por la gente de menor rango y serán puestos en fuga de ciudad en ciudad, y su nobleza será aniquilada y los ricos se verán reducidos a la pobreza. Todas estas cosas ocurrirán cuando la antigua serpiente insinúe en el pueblo la voluntad de cambiar vestidos y costumbres. Los hombres le obedecerán, añadiendo allí un detalle, quitando en otra parte otro, deseosos de novedades y de cambios constantes».
 
SANTA HILDEGARDA DE BINGEN OSB, Liber divinórum óperum (traducción de Rafael Renedo Hijarrubia). Visión Primera de la Segunda parte, cap. IX.

ANTICATOLICISMO EN LA CAMPAÑA ELECTORAL DE MÉXICO


Panfletos como el arriba indicado se han estado distribuyendo en varios lugares de México, tachando la antigua y carísima devoción a la Virgen de Guadalupe de ser una superstición, y acusando a la Iglesia Católica de estar en connivencia con la «mafia del poder» y de promover la ignorancia entre el pueblo.

Estas hojas volantes aparecen a nombre de la coalición «Juntos Haremos Historia», con el Partido del Trabajo (PT) y el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), encabezado por el populista Andrés Manuel López Obrador para las elecciones federales de 2018. Los referidos movimientos, aunque disímiles en el espectro político (PES es de derecha y protestante, y los otros dos de izquierda y extrema izquierda), contestes son en el odio a la Iglesia Católica, contra la cual mueven persecución informal.

Ante este enésimo acto, es oportuno reiterarle al mundo que la persecución contra la Iglesia Católica en estos uúltimo tiempos es el castigo que Dios permite contra la mafia deuterovaticana que se arroga el ser la Inmaculada Esposa de Cristo, cuando en realidad es la Gran Ramera Apocalíptica que fornica con los poderes seculares judeomasónicos y está ebria de la sangre de los mártires.

La nota cómica de esa propaganda es que ellos dicen estar a favor de «la verdadera libertad religiosa», mas a renglón seguido propugnan porque las iglesias «estén al servicio del Estado». Claro, si desde la rebelión del maldito Martín Ludero -después Lutero- Lindemann, la herejía protestante es servil a los poderes temporales (recordar en última instancia, el imperialismo británico y la secesión holandesa del siglo XVI).

Hermanos católicos, ofrezcamos el resto de este mes actos de reparación y desagravio a la Santísima Virgen María, la única que puede detener la ira de Dios Uno y Trino. A los hermanos de México y Colombia en especial, que se encuentran en época electoral, reiteramos que es nuestro deber evitar que las ideologías anticristianas lleguen al poder.
 
JORGE RONDÓN SANTOS
19 de Mayo de 2018
Vigilia de Pentecostés, y fiesta de San Celestino V, Papa y confesor.

viernes, 18 de mayo de 2018

NOVENA EN HONOR DE LA SANTISIMA TRINIDAD

Novena compuesta por un sacerdote de la Compañía de Jesús, con Imprimátur otorgado por Mons. Pedro Espinosa y Dávalos, gobernador de la Mitra (luego Obispo) de Guadalajara (México), el 19 de Agosto de 1853. Los Gozos son de la autoría del Beato Diego José de Cádiz OFM Cap.
 
MODO DE PRACTICAR LA NOVENA.
El tiempo de hacer esta novena puede ser cualquiera del año, pues todos los días son del Señor; pero principalmente se podrá hacer nueve días antes de la fiesta de la Santísima Trinidad, en el cual tiempo, con la dirección del confesor, comulgará tres veces, ayunará si pudiere, los tres días de las témporas de aquella semana (Miércoles, Viernes y Sábado infraoctava de Pentecostés), y frecuentará entre día actos de fe, esperanza y caridad de este sacrosanto misterio.
  
NOVENA EN HONOR DE LA SANTISIMA TRINIDAD

   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
Puesto de rodillas delante de alguna imagen de la Beatísima Trinidad, hará con todas veras este Acto de Contrición:
Amorosísimo Dios, Trino y Uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, cuerpo y alma, potencias y sentidos, por ser Vos mi Padre, mi Señor y mi Dios, infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas: me pesa, Trinidad Santísima; me pesa, Trinidad misericordiosísima; me pesa, Trinidad amabilísima, de haberos ofendido, sólo por ser quien sois; propongo y os doy palabra de nunca más ofenderos y de morir antes que pecar; espero en vuestra suma bondad y misericordia infinita, y en la poderosísima intercesión de vuestra querida Hija, Madre y Esposa María Santísima mi Señora, que me habéis de perdonar todos mis pecados y me daréis gracia para perseverar en un verdadero amor y cordialísima devoción de vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Augustísima e inefable Trinidad, Eterno Dios Trino y Uno: humildemente postrado ante tu divina presencia como hijo de la Iglesia católica, creo y confieso que eres un solo Dios en la Esencia y Trino en las Personas. Yo te adoro Padre Ingénito, Hijo Unigénito y Espíritu Santo Consolador, tres Personas distintas y un solo Dios verdadero, te deseo alabar, servir y amar, corno te aman, sirven y alaban los espíritus angélicos, que dividió tu sabiduría en tres jerarquías, y cada jerarquía en tres coros, para que fueran sombra de tu Trinidad admirable. Yo te pido me des una fe firme de este altísimo Misterio, un aborrecimiento eficaz a toda ofensa tuya, especialmente mortal, un vivísimo dolor de las muchas que contra ti he cometido y un amor ardientísimo tuyo, con el cual observe tus divinos preceptos y solo atienda a agradarte y servirte, de modo que merezca verte, como deseo, por toda la eternidad; y juntamente te pido, misericordiosísima Trinidad, me concedas el favor que deseo alcanzar en esta novena, si ha de ser para gloria tuya y bien de mi alma. Amén.
 
Aquí se rezan tres Credos, y al fin de cada uno un Gloria Patri.
  
DÍA PRIMERO
Benignísimo Dios Trino y Uno, Criador amantísimo de los hombres: yo te ofrezco el ardientísimo amor con que los Serafines todos se abrasan en tu purísimo amor, con el cual incesantemente se consagran en sentidos afectos a tu mayor obsequio, ¡ojalá yo te amara tan fina y puramente como estos amantes espíritus! Concédeme, amabilísimo Dios, una centella de tu amor, y pues los Serafines al amarte, alaban tu santidad, repitiendo «Santo, Santo, Santo»; haz que yo solo tenga aprecio a la virtud y santidad, y que la conserve en esta vida, para merecer amarte con los Serafines eternamente en la gloria. Amén. Aqui se pedirá a la Santísima Trinidad lo que se desea.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
Misericordiosísimo Dios, Uno en la Esencia y Trino en las Personas, que me criaste a imagen y semejanza tuya, para que en esta vida te conozca y te ame, y en la otra te goce eternamente: yo te suplico por ti mismo, y por los méritos de mi Redentor Jesucristo, no permitas que por la culpa se borre en mi alma tu divina Imagen, sino que solo atienda en todos mis pensamientos, palabras y obras a agradarte, para que siendo morada tuya, siempre habites en mí por la gracia. A ti, pues, Eterno Padre, que me diste a tu Hijo para mi remedio; a ti, Hijo Unigénito, que te hiciste Hombre para redimirme; a ti, Espíritu Santo consolador, que santificas el alma para hacerla hija de Dios; a ti, Trinidad Divina, con todo afecto te pido me des tus eficaces auxilios, para vencer mis desordenadas pasiones y borrar mis culpas por medio de una verdadera confesión, y que en lo venidero no ame otra cosa sino a ti, perseverando en tu gracia hasta la muerte.

Gloria te sea dada, Trinidad Santísima, dulcísima, hermosísima, nobilísima, excelentísima, resplandeciente, serena y ajena de toda turbación: imperial Majestad, por las rubicundas Llagas de mi amador, amado y escogido entre millares mi Señor Jesucristo. Amén.
  
GOZOS EN HONOR DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
    
Dios Uno y Trino a quien tanto
Arcángeles, Querubines,
Ángeles y Serafines
Dicen: Santo, Santo, Santo.
 
Gózate, amable Deidad,
En tu incomprensible esencia,
Y de que por tu clemencia
Perdonas nuestra maldad;
Por esta benignidad,
En místico dulce canto,
Ángeles y Serafines
Dicen: Santo, Santo, Santo.
 
¡Oh inefable Trinidad,
Bien sumo, Eterno, Increado,
Al hombre comunicado
Por exceso de bondad!
Y porque en la eternidad
De tu ser te gozas tanto,
Ángeles y Serafines
Dicen: Santo, Santo, Santo.
  
Gózate, pues tu luz pura,
Con ser tan esclarecida,
No llega a ser comprendida
Por alguna criatura;
Por eso al ver tu hermosura,
Con sagrado horror y encanto,
Ángeles y Serafines
Dicen: Santo, Santo, Santo.
 
Eres Todopoderoso,
Sabio, Inmenso, Criador,
Justo, Remunerador,
Bueno, Misericordioso;
En tus Santos prodigioso
Has sido y eres; por tanto,
Ángeles y Serafines
Dicen: Santo, Santo, Santo.
 
Gózate de que en tu ser
Todo es sumo, todo igual;
Que perfección desigual
En Ti no puede caber;
Llegando esto a conocer
El Trisagio sacrosanto,
Ángeles y Serafines
Dicen: Santo, Santo, Santo.
 
Aunque ciega, nuestra fe
Se aventaja a la razón,
Pues con la revelación
Iluminada se ve;
Enigma es todo lo que
Ahora vemos; entretanto,
Ángeles y Serafines
Dicen: Santo, Santo, Santo.
  
Fiada nuestra esperanza
En tu promesa divina
Hacia la patria camina
Con segura confianza;
Entretanto que esto alcanza,
Con el más melifluo canto,
Ángeles y Serafines
Dicen: Santo, Santo, Santo.
  
Tu suma amable bondad
Nuestro corazón inflama,
Derivándose esta llama
De tu inmensa caridad;
Amad, criaturas, amad
A quien por amarlo tanto,
Ángeles y Serafines
Dicen: Santo, Santo, Santo.
 
Sea ya nuestro consuelo
El Trisagio que Isaías
Con suaves melodías
Oyó cantar en el Cielo,
Donde con ferviente anhelo,
Por dar al Infierno espanto,
Ángeles y Serafines
Dicen: Santo, Santo, Santo.
  
Dios Uno y Trino a quien tanto
Arcángeles, Querubines,
Ángeles y Serafines
Dicen: Santo, Santo, Santo.
      
Antífona: Bendita sea la Santa e individua Trinidad, que todas las cosas cría y gobierna, ahora y siempre, y por infinitos siglos de los siglos.
. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo.
℟. Alabémosle y ensalcémosle en todos los siglos.
  
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que concediste a tus siervos el conocer la gloria de tu eterna Trinidad en la confesión de la verdadera fe y el adorar la Unidad en tu augusta Majestad; Te rogamos, Señor, que por la fuerza de esa misma fe nos veamos siempre libres de todas las adversidades. Por Cristo, Señor nuestro. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración para todos los días y los tres Credos.
  
Sapientísimo Dios Trino y Uno, fuente y origen de toda la verdadera sabiduría: yo te ofrezco la admirable ciencia con que adornaste a los Querubines, para que conociendo tus infinitas perfecciones, te amen y alaben eternamente por lo que de ti conocen: concédeme, Señor, luz para que conociéndote te admire, alabe y ame, a ti únicamente como a quien únicamente es digno de ser alabado y amado. ¡Ojalá que tuviera yo el conocimiento de estos sabios espíritus, solo para encender mi voluntad en tu amor, y aborrecer todo aquello que tú aborreces y que me puede apartar de conocerte y amarte eternamente en la gloria! Amén.
Pídase la gracia que se desea. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
      
DÍA TERCERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración para todos los días y los tres Credos.
  
Altísimo Dios Trino y Uno, que tienes tu asiento en los purísimos Tronos: yo te ofrezco la santidad y pureza con que enriqueciste a estos soberanos espíritus, para que fueran digno solio de tu santidad infinita, y para habitar en ellos como en asiento digno de tu inmensa gloria: concédeme, mi Dios, una pureza y santidad semejante a la de estos felicísimos espíritus, para que habites perpetuamente en mi alma, y mi corazon sea digno solio de tu Majestad. ¡Ojalá mi pecho fueta un trono de fuego de amor tuyo, que consumiera los infernales ardores de la concupiscencia, y estuvieras de asiento en él, llenándome de tu gracia! Amén.
 
Pídase la gracia que se desea. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA CUARTO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración para todos los días y los tres Credos.
  
Omnipotente Dios Trino y Uno, absoluto Señor de cielo y tierra: yo te ofrezco la profunda obediencia con que rendidas a tu imperio te obedecen las supremas Dominaciones, ejecutando prontamente en todo tu divina voluntad. Concédeme, Señor, un perfectísimo dominio sobre todas mis pasiones y desordenados apetitos, una exacta obediencia a tu santísima ley, que en nada quebrante tus divinos preceptos, y que sujetando mi alma y potencias a tu soberano imperio, no sea esclavo del Demonio y de la culpa, sino que goce el dominio y libertad que gozan los que son hijos tuyos por la gracia. Amén.
   
Pídase la gracia que se desea. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
      
DÍA QUINTO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración para todos los días y los tres Credos.
  
Clementísimo Dios Trino y Uno, yo te ofrezco el admirable poder que concediste al coro de las Virtudes, con el cual ejecutan a honra y gloria tuya singulares maravillas, empleando toda su virtud únicamente en obras de tu amor, agrado y obsequio. Concédeme, mi Dios, el que yo no ultraje la virtud ni poder sobrenatural que tan libremente me das en tus divinos auxilios y demás dones sobrenaturales, sino que siempre coopere a tu poderosísima gracia, negándome a toda operación ajena de tu soberana virtud, ejecutando solamente obras dignas de hijo tuyo, con las cuales aumente las virtudes y méritos para gozarte en la gloria. Amén.
  
Pídase la gracia que se desea. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA SEXTO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración para todos los días y los tres Credos.
  
Fortísimo Dios Trino y Uno, que adornaste a las Potestades angélicas con un singular poder contra el Infierno y contra sus potestades de tinieblas: yo te ofrezco los excelentes merecimientos de estos poderosos espíritus, y las admirables victorias que a honor tuyo consiguen de los ejércitos infernales, y te suplico me concedas poder para servirte y amarte, para vencerme a mí mismo y a los enemigos de mi alma, y sujetar la rebeldía de mis pasiones; para que venciendo todas las tentaciones del Demonio, me emplee todo en tu divino servicio y gloria. Amén.
  
Pídase la gracia que se desea. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración para todos los días y los tres Credos.
 
Eterno Rey y Supremo Señor de todas las cosas, Dios Trino y Uno, que encomendaste a los Principados el cuidado y guarda de los reinos: yo te ofrezco los servicios todos con que estos soberanos espíritus atienden por tu obediencia al cuidado y guarda de los reinos de la tierra, amparándolos y procurando conducirlos a tu conocimiento. Yo te pido me concedas el que solo domine en el reino de mi alma la razón y tu ley, y que no sea esclava vilísima por la culpa, sino que haciéndome violencia y obedeciendo tu suave imperio, alcance el reino de la gloria. Amén.
  
Pídase la gracia que se desea. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA OCTAVO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración para todos los días y los tres Credos.
  
Misericordiosísimo Dios Trino y Uno, yo te ofrezco los merecimientos de todos los Arcángeles, a los cuales destinaste para guarda de las ciudades y para embajadores de tus más altos secretos: concédme, Señor, tus eficaces auxilios para que conserve la cuidad de mi alma libre del poder del Demonio, y resista los continuos asaltos del común enemigo, y que solo reine en mí tu gracia y amor, con el cual merezca el que me reveles el altísimo misterio de tu Trinidad Inefable, en la ciudad celestial por toda la eternidad. Amén.
 
Pídase la gracia que se desea. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA NOVENO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración para todos los días y los tres Credos.
  
Benignísimo Dios Trino y Uno, que tan dignaste señalar a cada uno de los hombres guarda y defensa del coro de los Ángeles todos, y el desvelo con que por tu amor defienden y patrocinan a los redimidos de tu Jesús: yo y te suplico me concedas el que de tal suerte oiga y ejecute los saludables consejos de mi Ángel Custodio, que no le atropelle quebrantando tu santísima ley, antes sí le obedezca en todo, de manera que merezca pasar a verte en su compañía en la gloria. Amén.
 
Pídase la gracia que se desea. Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.

jueves, 17 de mayo de 2018

KOSOVO: LA PERSECUCIÓN IGNORADA

Noticia tomada de RELIGIÓN EN LIBERTAD. La imagen al final es de archivo.
 
KOSOVO: EL CALVARIO OLVIDADO DE LOS CRISTIANOS, VÍCTIMAS DE AGRESIONES MUSULMANAS IMPUNES
Paro, corrupción y mafias marcan el paso de la región a los diez años de su independencia

Los cristianos serbios resisten a pesar de las agresiones: en la imagen, inauguración de una escuela en Zubin Potok, en abril de 2017. Foto: Solidarité-Kosovo.

En Kosovo, en el corazón de Europa, las agresiones a los cristianos que decidieron quedarse en su tierra son continuas e impunes. Diez años después de proclamar una independencia que decenas de países no reconocen, el territorio, con un gobierno desacreditado por la mala gestión económica, la corrupción y la actuación de las organizaciones criminales, se ha convertido en un vivero de terroristas para Estado Islámico. A duras penas la voz de las víctimas se deja oír, acallada por los mismos países y medios del establishment que alentaron la secesión y encubrieron las matanzas contra cristianos y la destrucción de un patrimonio artístico secular levantado bajo el signo de la Cruz.
 
Ivana Gajic nos pone al día en La Nef sobre una situación que solo ve dos rayos de luz: las ayudas que canaliza desde 2004 la organización francesa Solidarité Kosovo, y las denuncias que han conseguido llevar hasta el Tribunal de la Haya a los dirigentes kosovares:
«Tener 20 años en 2018 en Kosovo significa no tener futuro. Las perspectivas son muy negras en este territorio, el más pobre de Europa, en el que la corrupción, la división étnica, los diversos tráficos y el islamismo radical son una gangrena. El gobierno no está a la altura, y varios de sus dirigentes están vinculados a crímenes cometidos durante la guerra con Serbia. Diez años después de la independencia, autoproclamada, las cuentas no cuadran y el balance es un fracaso. En este ambiente hostil, los cristianos de Kosovo viven excluidos y discriminados en un universo paralelo».
   
HACE DIEZ AÑOS, KOSOVO PROCLAMÓ SU INDEPENDENCIA
«A partir de hoy, ¡Kosovo se siente orgulloso, es independiente, soberano y libre!», declaró el 17 de febrero de 2008 Hashim Thaçi, primer ministro en esa época y antiguo jefe del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK). Diez años después, el fracaso es humillante. Peor: el Kosovo de 2018 es todo lo contrario de las promesas del principio, según el senador suizo Dick Marty:
«La economía de Kosovo es inexistente. El país se ha convertido en un centro de criminalidad organizada, de tráfico de drogas, armas y seres humanos. Ni siquiera tiene una verdadera sociedad civil que pueda hacer funcionar una verdadera institución democrática. Hay diversas minorías que viven protegidas por soldados internacionales. Durante los años que Kosovo estuvo bajo protectorado internacional, monasterios e iglesias ortodoxas fueron quemados ante la indiferencia total de los medios de comunicación internacionales. Desde 1999, 250.000 serbios han abandonado el país».
 
Dick Marty, miembro de la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa y antiguo fiscal en el cantón suizo de Ticino.
   
Los cristianos de Kosovo, constituidos en su mayor parte por serbios ortodoxos, representan actualmente menos del 7% de la población total del país, estimada en 1,8 millones de habitantes. Una minoría discriminada en este territorio de los Balcanes, en el que el 90% son albaneses musulmanes. Un giro demográfico vertiginoso que ha tenido lugar en el último siglo, ya que antes los cristianos eran la mayoría. Recordemos que, históricamente, Kosovo era la cuna de la nación serbia y de su fe. Es aquí dónde están sus monasterios más antiguos. Es aquí, también, donde hay la más alta densidad de edificios religiosos cristianos en Europa.
   
El empobrecimiento de los cristianos de Kosovo se explica mediante una confluencia de diversos fenómenos. El principal de ellos es el desplazamiento masivo de las comunidades. Durante la ocupación otomana, que duró hasta 1912, la inmigración intensiva de musulmanes originarios de la vecina Albania conllevó el exilio de la población cristiana. La política demográfica de los otomanos tenía como objetivo valorizar el territorio ocupado, haciendo que la balanza de la relación demográfica entre musulmanes y cristianos se inclinara hacia los primeros.
    
LOS CRISTIANOS, PERSONA NON GRATA EN KOSOVO
Los serbios raramente se desarraigan por propia elección. Son contrarios a abandonar su tierra natal y la de sus antepasados, y hacerlo les lacera. A partir de la guerra de Kosovo, en 1999, las persecuciones anticristianas se han convertido en algo cotidiano, multiforme y quedan impunes. Los ataques asesinos del 17 y 18 de marzo de 2004 representan el punto culminante de esta violencia, que sigue aún en marcha. En esos dos días, 19 personas fueron asesinadas, 5.000 hogares cristianos desalojados y 34 iglesias destruidas, ante los ojos asombrados de las fuerzas internacionales presentes desde 1999.
   
120.000 cristianos decidieron quedarse en Kosovo, a pesar de la más dolorosa de las injusticias que se les ha infligido, la de ser extranjeros y para nada bienvenidos en su propia tierra. Para este puñado de serbios, la existencia es un verdadero infierno. Sufren la suerte de los ciudadanos de segunda clase: sin empleo, sin acceso al servicio sanitario, el transporte público y la vida social. Encerrados en enclaves, en aldeas rodeadas de hilo espinado, viven angustiados, traumatizados por las agresiones permanentes que sufren desde la guerra.
  
Una situación dramática que ha sido denunciada por Human Rights Watch en su informe sobre los grupos minoritarios en Kosovo, y que según la ONG sufren “la peor discriminación” y “una indigencia extrema”. Una constatación alarmante que hace de Kosovo el único territorio de Europa incluido en el atlas de la intolerancia respecto a la persecución contra los cristianos. Una situación deletérea confirmada por el archimandrita Sava Janjić, abad del monasterio de Visoki Dečani:
«Nosotros, cristianos, nos sentimos vulnerables... Kosovo es el único territorio de Europa donde los santuarios, los monjes y los peregrinos cristianos siguen siendo amenazados».
  
El padre Sava Janjić, abad del monasterio ortodoxo de Visoki Dečani.
  
EL ESTATUTO DE KOSOVO SIGUE SIENDO CONTROVERTIDO
Devastado por la corrupción y el paro, que en los menores de 25 años alcanza el 57,7%, Kosovo se vacía también de población albanesa. La euforia newborn [recién nacido] del principio ha quedado reducida a la nada desde hace mucho tiempo. En los últimos diez años, 200.000 albaneses han salido del país para instalarse en países occidentales, en los que el reconocimiento de Kosovo sigue causando división.
   
Tras una activa maniobra de presión albanesa, “reputada ser particularmente eficaz”, Kosovo ha sido reconocido por 110 países de los 193 estados miembros de las Naciones Unidas, y por 23 de los 28 países miembros de la Unión Europea. Son 82 los países miembros de la ONU, entre ellos, Serbia, China, India, Rusia, España, Grecia y Rumania, los que siguen negándose a reconocer la independencia de Kosovo.
 
EL ISLAMISMO EN EL CORAZÓN DE EUROPA
Kosovo ha proporcionado más de 300 yihadistas al grupo del Estado islámico, es decir, la cifra más grande de combatientes por habitante de Europa. Un récord alarmante que le vale el apelativo de “ciudadela del yihadismo en Europa”.
  
Una investigación del Courrier International ha revelado que el aumento del extremismo islámico en Kosovo se ha llevado a cabo mediante imanes instruidos en Oriente Próximo, que propagan las normas del wahabismo, es decir, del salafismo originario de Arabia Saudita. En estos últimos dos años, 14 imanes, entre ellos el de Pristina, han sido arrestados por actividades contrarias a la Constitución, por incitación al odio y reclutamiento de terroristas.
  
LOS DIRIGENTES DE KOSOVO, INQUIETOS ANTE EL NUEVO TRIBUNAL ESPECIAL DE LA HAYA
Kosovo espera actualmente las acusaciones del nuevo Tribunal especial por los crímenes cometidos entre 1998 y 2000, que podrían implicar a los más altos responsables políticos de Pristina. Esta nueva “Cámara especializada”, éste es su nombre oficial, ha sido creada sobre la base del rotundo informe presentado en 2011 por Dick Marty ante la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, en el que denunciaba la actuación criminal de los miembros del UÇK. Situada bajo la autoridad del sistema judicial de Kosovo, pero descentralizada en La Haya, la nueva jurisdicción representa una temible espada de Damocles sobre los actuales dirigentes del país.
  
Según el informe de Dick Marty, una parte de los serbios secuestrados no habrían sido asesinados en Kosovo, sino trasladados a Albania. Algunos incluso han alimentado el tráfico de órganos que se lleva a cabo no lejos de Tirana.
  
Iniciado en la primavera de 2011 bajo la égida de la Unión Europea, el “diálogo” entre Belgrado y Pristina está en punto muerto. Algunos denuncian un diálogo de fachada, destinado sólo a hacer avanzar la integración europea de los dos países vecinos, sin arreglar las diferencias en el terreno.
  
El martes 16 de enero de 2018, la reunión del diálogo Belgrado-Pristina prevista entre Aleksandar Vučić [presidente de Serbia desde 2017] y Hashim Thaçi [presidente de Kosovo desde 2016] en Bruselas fue anulada. El político serbio Oliver Ivanović acababa de ser asesinado con cinco disparos en la espalda en Kosovska Mitrovica. Desolación, tristeza, miedo y revuelta son, entre otras, las palabras que traducen el sentimiento de los serbios, sobre todo los de Kosovo, tras este asesinato.
   
Oliver Ivanović (1953-2018), uno de los líderes históricos de los serbios de Kosovo, asesinado el pasado 16 de enero en un crimen aún no aclarado.
   
Originario de Dečani, Oliver Ivanović creció cerca del famoso monasterio de Visoki Dečani antes de ser expulsado brutalmente. La familia Ivanović se refugió en Kosovska Mitrovica, donde Oliver terminó sus estudios de ingeniería y enseñaba karate. Entró con fuerza en la política para defender la causa serbia y llevó a cabo una acción moderada en favor de un diálogo con los albaneses, cuya lengua él hablaba sin problema. Antiguo secretario de Estado, era un ejemplo de profesionalidad, integridad, honestidad y valentía. La investigación sobre su asesinato está en punto muerto. No se han identificado el autor ni la persona que dio la orden. Sin esperanza y abandonados, los serbios ya no esperan nada. La impunidad es una de las características de los delitos y los crímenes cometidos contra la comunidad cristiana en Kosovo.
   
A pesar de la ambición de Bulgaria, país presidente del Consejo europeo desde el 1 de enero, de volver a incluir el futuro de los Balcanes occidentales en la agenda europea, Serbia no se desvía ni un milímetro de su reto principal, a saber: proteger a su pueblo y su soberanía en Kosovo. Un reto aún más difícil en vista de las nuevas amenazas islamistas que flotan sobre la minoría cristiana. Resistentes, los serbios se acercan a la luz esperanzadora que representa el nuevo Tribunal especial. Veinte años después de la guerra, los crímenes que quedaron impunes piden justicia, y la memoria colectiva, reparación.
  
¿Se podrá llevar a cabo un paso decisivo para que la minoría cristiana de Kosovo tenga un futuro mejor? Sí, si la nueva jurisdicción, en comparación con el fracaso que supuso el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y otras instancias internacionales, se muestra “eficaz”.

IVANA GAJIC

NOVENA EN HONOR DE SANTA MARIANA DE JESÚS PAREDES, LA AZUCENA DE QUITO

Adaptación de la Novena publicada por el Padre José María Anglés en 1895. Las oraciones de cada día fueron tomadas del Compendio della vita della Beata Marianna di Gesù detta Il Giglio del Quito, de Giuseppe Boero SJ, Verona 1863.
 
NOVENA EN HONOR DE SANTA MARIANA DE JESÚS PAREDES, LA AZUCENA DE QUITO
  
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, crucificado por mi amor, que no quieres la muerte del pecador sino que se convierta a Ti y viva la verdadera vida de gracia; ten misericordia y perdóname por tu Sagrado Corazón, manantial de bondad y mansedumbre, las innumerables culpas que he cometido hasta el presente; que yo las detesto de corazón, todas en general, cada una de ellas en particular, y proponga, auxiliado por tu divina gracia, antes morir que pecar. Amén.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dulcísimo Jesús mío, que, como nos apacientas entre las azucenas, pusiste los ojos desde la eternidad en la fragantísima azucena de Quito, Santa Mariana, y luego de que le diste el ser, la previniste con todas las bendiciones de dulzura que sueles derramar sobre las almas en las que has de poner tu trono. Heme aquí­ postrado entre las sagradas aras, implorando tu divina misericordia por los méritos de tu fiel sierva y amantísima esposa Mariana. Dame, Señor, que por la perfecta imitación de sus heroicas virtudes, sea yo buen olor tuyo en todo lugar, para que en todas partes sea glorificado por mí tu santo Nombre. Amén.
  
DÍA PRIMERO - 17 DE MAYO
Oh Lirio de pureza, Santa Mariana, que consagraste tus más tiernos años a Jesús y María, y poniendo todas tus delicias en la oración y la piedad fuiste creciendo siempre en santidad; impétrame la gracia de que también done a Jesús y María mis años juveniles, y mediante la piedad y la oración crezca siempre más en el divino servicio. Amén. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
 
GOZOS EN HONOR DE SANTA MARIANA DE JESÚS, LA AZUCENA DE QUITO
  
A la feliz mansión,
Do moras noche y día,
Al divino Corazón,
Sé, Mariana, nuestra guía
.
  
Como la blanca azucena
Los jardines donde crece
Con sus galas embellece
Y de su fragancia llena,
Tal de Quito la región
Inundaste de alegría.
Al divino Corazón,
Sé, Mariana, nuestra guía
.
  
De tu celestial Esposo
El Corazón fue tu estrella;
De allí una viva centella
Prendió en tu pecho dichoso,
Sí, del nuevo Salomón
El amor te consumía.
Al divino Corazón,
Sé, Mariana, nuestra guía
.
  
¡Con qué gozo tu alma pura
Desde tus años más tiernos
Unióse en lazos eternos
Al Dios de toda hermosura!
Tu Esposo para esta unión
De virtudes te atavía.
Al divino Corazón,
Sé, Mariana, nuestra guía
.
  
A mil y mil quiere tu alma
Las puertas abrir del Cielo;
Anhela tu noble celo
De mártir sangrienta palma:
Ir por esto al Marañón
Pretendes con bizarría.
Al divino Corazón,
Sé, Mariana, nuestra guía
.
  
Al ver sufrir a tu Amado
En la Cruz tantos dolores,
Ejerces tiernos rigores
En tu cuerpo delicado;
Tu sustento es la oración,
Tu cama la tierra fría.
Al divino Corazón,
Sé, Mariana, nuestra guía
.
  
Como el ave aprisionada
Suspira por la pradera
Donde celebrar espera
Su libertad recobrada,
Tu alma así de su prisión
Verse suelta ya quería.
Al divino Corazón,
Sé, Mariana, nuestra guía
.
  
Para recrear tu mente,
Si el puro labio entonaba
Himnos que el cielo dictaba
A tu corazón ardiente,
Responden a la canción
Las aves con su armonía.
Al divino Corazón,
Sé, Mariana, nuestra guía
.
 
Subes a la alta Jerusalén
Cual de incienso vaga nube,
A Dios te lleva un querube,
Y Dios corona tu sien,
Y a Sí mismo en galardón
Te se da desde aquel día.
Al divino Corazón,
Sé, Mariana, nuestra guía
.
  
De su virtud celestial
En pos alegres volemos;
Igual gloria gozaremos,
Ceñiremos lauro igual.
Ten, Mariana, compasión
Del pueblo que en ti confía.
Al divino Corazón,
Sé, Mariana, nuestra guía
.
  
A la feliz mansión,
Do moras noche y día,
Al divino Corazón,
Sé, Mariana, nuestra guía
.
 
Antífona: Ven, esposa de Cristo, recibe la corona que el Señor te preparó para toda la eternidad.
. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Mariana.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
  
ORACIÓN
¡Oh Dios!, que hasta en medio de los lazos del mundo quisiste que la bienaventurada Mariana floreciese como lirio entre las espinas, por su virginal castidad y asidua penitencia; concédenos por sus méritos e intercesión, que nos apartemos de los vicios y sigamos la senda de las virtudes. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 18 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
   
Oh Lirio de pureza, Santa Mariana, que con sumo horror aborreciste el pecado, y conservaste la candidez de la bautismal estola, alcánzame un odio santo contra el pecado, para que nunca contamine mi alma, sino que la conserve pura y limpia de toda culpa Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA TERCERO - 19 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
 
Oh Lirio de pureza, Santa Mariana, que tanto amaste la más bellíssima de las virtudes, cual es la castidad, que hiciste voto perpetuo de ella a los siete años, y angélicamente viviste como esposa purísima de Jesús, obtenme tal amor a la castidad, que me haga pronto a hacer y padecer cualquier cosa antes que menoscabar en lo más mínimo tan bella virtud. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA CUARTO - 20 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
 
Oh Lirio de pureza, Santa Mariana, que por afecto a la santa castidad amaste el retiro y la soledad, huyendo de toda vanidad y pompa mundana, y de todo divertimento y compañía peligrosa, alcánzame un veraz desprecio de las vanas apariciones, una fuga constante de todo peligro, para que en el retiro y el recogimiento viva para Jesús en pureza y castidad. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
       
DÍA QUINTO - 21 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
 
Oh Lirio de pureza, Santa Mariana, que custodiaste el tesoro de la castidad con tal modestia en tu persona, y con tal guardia sobre los sentidos que mereciste el título de Ángel, obtenme la gracia de imitar tu ejemplo de tal manera que la santa modestia resplandezca en cada una de mis miradas, palabras y actos, para edificación de los demás. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA SEXTO - 22 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
 
Oh Lirio de pureza, Santa Mariana, que para conservar tu inocencia y virginidad te guardaste bajo el manto de María, y la honraste y amaste con encendidísimo afecto más que filial, impétrame una verdadera devoción y filial confianza hacia María Santísima, para que en medio de tantos peligros pueda merecer su protección y su amor. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
    
DÍA SÉPTIMO - 23 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
 
Oh Lirio de pureza y tambièn prodigio de penitencia, Santa Mariana, que con admirables invenciones crucificaste tu cuerpo inocente, y le ofreciste como víctima a Dios, alcánzame el espíritu de la cristiana mortificación, para poner en fuga las delicadezas, los caminos y los placeres de los sentidos, y en cambio castigue este mi cuerpo rebelde, y haga a Dios un sacrificio agradable. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA OCTAVO - 24 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
 
Oh Lirio de pureza, Santa Mariana, que en todas las cosas te dejaste dirigir por la obediencia a tus superiores y confesores hasta exponer generosa la propia vida, concédeme el domar la soberbia y obstinación, y de dejarme guiar en todo y por todo por la santa obediencia a aquellos que Dios ha puesto en su lugar para gobernarme. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO - 25 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial
 
Oh Lirio de pureza, y Esposa purísima de Jesús, Santa Mariana, que toda inflamada de amor por tu divino Esposo, viviste para Él solo, y a Él consagraste los pensamientos, afectos, obras y todo tu ser, mereciendo por ello extraordinarias señales de predilección, obténme el poder apartar de la mente y el corazón todo pensamiento y afecto mundano, y comenzar a ser también totalmente de Jesús, y amarle a Él solo en vida y por toda la eternidad. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.

miércoles, 16 de mayo de 2018

ORACIÓN PARA PEDIR A DIOS EL BUEN USO DE LAS ENFERMEDADES


I. Señor, cuyo espíritu es tan bueno y tan dulce en todas las cosas, y que sois tan misericordioso, que no solamente los sucesos prósperos, sino también las desgracias mismas que llegan a vuestros elegidos son los efectos de vuestra Misericordia, concededme la gracia de no comportarme como pagano en el estado al que vuestra Justicia me ha reducido; que, como verdadero Cristiano, os reconozca como mi Padre y mi Dios, en cualquier estado en que me encuentre, puesto que el cambio de mi condición no aporta nada a la vuestra, que Vos sois el mismo, aunque yo sea sujeto a mudanza, y que no sois menos Dios cuando afligís y cuando castigais, que cuando consolais y usáis de indulgencia.
  
II. Vos me habéis dado la salud para serviros, y yo le he dado un uso profano. Vos me enviáis en este momento la enfermedad para corregirme: no permitais que la use para irritaros con mi impaciencia. He usado mal mi salud, y Vos me habéis castigado justamente. No sufráis que use mal de vuestro castigo. Y dado que la corrupción de mi naturaleza es tal que me torna perniciosos vuestros favores, haced, ¡oh Dios mío!, que vuestra Gracia todopoderosa torne salutíferos los castigos que me enviáis. Si ha estado mi corazón lleno del afecto al mundo, ante el cual he tenido algún vigor, aniquilad este vigor para mi salvación, y volvedme incapaz de gozar del mundo, sea por la debilidad del cuerpo, sea por celo de caridad, para no gozar sino a Vos solo.
  
III. ¡Oh Dios, ante quien debo rendir cuenta exacta de mi vida al final de ésta, y al fin del mundo! ¡Oh Dios, que dejáis subsistir el mundo y todas sus cosas para el disfrute de vuestros elegidos, o para castigar a los pecadores! ¡Oh Dios, que dejáis endurecer a los pecadores en el uso delectable y criminal del mundo! ¡Oh Dios, que hacéis morir nuestros cuerpos, y que en la hora de la muerte separáis nuestra alma de todo lo que amaba en el mundo! ¡Oh Dios, que me desprendéis en este último momento de mi vida, de todas las cosas a las cuales me he aferrado, y donde había puesto mi corazón! ¡Oh Dios, que debéis consumar en el último día el cielo y la tierra, y todas las creaturas que contienen, para mostrarle a todos los hombres que nada subsiste fuera de Vos, y que nada es digno de amor sino Vos, puesto que nada es duradero sino Vos! ¡Oh Dios, que debéis destruir todos los ídolos vanos, y todos estos funestos objetos de nuestras pasiones! Yo os alabo, Dios mío, y os bendigo todos los días de mi vida, porque os plugo prevenir en mi favor este día espantoso en que destruiréis a mi vista todas las cosas, en la debilidad a que Vos me habéis reducido. Yo os alabo, Dios mío, y os bendigo todos los días de mi vida, porque os plugo reducirme a la incapacidad de gozar las dulzuras de la salud, y de los placeres del mundo; y que vos habéis destruido en cierta manera, para mi beneficio, los ídolos engañosos que Vos aniquilaréis efectivamente para la confusión de los malvados en el día de vuestra cólera. Haced, Señor, que me juzgue a mí mismo luego de esta destrucción que habéis hecho a mi vista, a fin que no me juzguéis después de la entera destrucción que haréis de mi vida y del mundo. Porque, Señor, como en el instante de mi muerte me encontraré separado del mundo, desnudo de todas las cosas, solo ante vuestra Presencia, para responder ante vuestra Justicia por todos los movimientos de mi corazón, haced que me considere en esta enfermedad como en una especie de muerte, separado del mundo, desnudo de todos los objetos de mis apegos, solo ante vuestra Presencia para implorar de vuestra Misericordia la conversión de mi corazón; y que así tenga una extrema consolación de que me enviáis en este momento una especie de muerte para ejercer vuestra Misericordia, antes que me enviéis efectivamente la muerte para ejercer vuestro Juicio. Haced pues, ¡oh Dios mío!, que como habéis prevenido mi muerte, prevenga yo el rigor de vuestra sentencia; y que me examine antes de vuestro Juicio, para encontrar misericordia ante vuestra Presencia.
 
IV. Haced, ¡oh Dios mío!, que adore en silencio la orden de vuestra Providencia sobre la conducta de mi vida; que vuestro flagelo me consuele; y que habiendo vivido en la amargura de mis pecados ante la paz, guste las dulzuras celestiales de vuestra Gracia durante los males salutíferos con que me afligís. Mas yo reconozco, Dios mío, que mi corazón está tan endurecido y lleno de ideas, de cuidados, de inquietudes y de apego al mundo, que la enfermedad no más que la salud, ni los discursos, ni los libros, ni vuestras sagradas Escrituras, ni vuestro Evangelio, ni vuestros más santos Misterios, ni las limosnas, ni los ayunos, ni las mortificaciones, ni los milagros, ni el uso de los Sacramentos, ni el sacrificio de vuestro Cuerpo, ni todos mis esfuerzos, ni los de todo el mundo unidos, nada pueden para comenzar mi conversión si Vos no acompañáis todas estas cosas con la extraordinaria asistencia de vuestra Gracia. Es por eso, Dios mío, que me dirijo a Vos, Dios Omnipotente, para pediros un don que ni todas las creaturas juntas pueden concederme. Yo no tendría la osadía de dirigiros si algún otro los pudiera satisfacer. Mas, Dios mío, como la conversión de mi corazón que yo os pido, es una obra que que supera todos los esfuerzos de la naturaleza, no puedo dirigirme sino al Autor y al Maestro todopoderoso de la naturaleza y de mi corazón. ¿A quién llamaré, Señor, a quién recurriré, sino es a Vos? Todo lo que no es Dios no puede llenar mi expectación. Es a Dios mismo quien llamo y busco; es a Vos solo que me dirijo para obteneros. Abrid mi corazón, Señor; entrad en esta plaza rebelde que los vicios han ocupado. Ellos la tienen sujeta; entrad como en la casa del fuerte (el demonio); pero atad previamente al fuerte y poderoso enemigo que la controla, y tomad enseguida los tesoros que hayan allí. Señor, tomad mis afectos que el mundo había robado; robadme este tesoro, o mejor, recuperadlo, porque es a Vos quien le pertenece, como un tributo que os debo, puesto que vuestra imagen está impresa. Vos la habéis formado, Señor, en el momento de mi Bautismo que es como mi segundo nacimiento; mas ella está toda borrada. La idea del mundo está tan grabada que la vuestra no es más reconocible. Vos solo habéis podido crear mi alma: Vos solo podéis crearla de nuevo. Vos solo habéis podido formar vuestra imagen: Vos solo podéis reformarla, y reimprimir vuestro retrato borrado, esto es, a Jesucristo mi Salvador, que es vuestra imagen y el caracter de vuestra Substancia.
  
V. Oh Dios mío, ¡qué corazón es tan feliz, que pueda amar un objeto tan amable que no le deshonre en nada y cuyo apego a él es tan saludable! Sé que no puedo amar al mundo sin disgustaros, sin perjudicarme ni deshonrarme; y nada menos que el mundo es todavía el objeto de mi delectación. Oh Dios mío, ¡qué alma es feliz porque Vos sois su delectación, puesto que ella pudo abandonarse en vuestro amor, no solamente sin escrúpulo, sino incluso con mérito! Que su felicidad es firme y duradera, puesto que su esperanza no será frustrada, porque Vos no seréis destruido jamás, y que ni la vida ni la muerte la separarán jamás del objeto de sus deseos; y en el mismo momento que llevará a los malvados con sus ídolos a una ruina común, unirá a los justos con Vos en una gloria común; y que, como los unos perecerán con los objetos perecederos a los cuales se aferraron, los otros permanecerán eternamente con el objeto eterno y existente por sí mismo al cual se han unido estrechamente. ¡Ah! ¡Qué felices son los que con toda libertad y una inclinación invencible de su voluntad aman perfecta y libremente a Aquel a quinen están obligados a amar necesariamente!
  
VI. Acabad, ¡oh Dios mío!, los buenos movimientos que me dais. Sed en ellos el fin como sois su principio. Coronad vuestros propios dones; porque yo reconozco que son vuestros dones. Sí, Dios mío; y lejos de pretender que mis oraciones tengan el mérito de obligaros a concedérmelos necesariamente, reconozco muy humildemente que he dado a las creaturas mi corazón, que habíes formado para Vos y no para el mundo ni para mí mismo, no puedo esperar ninguna gracia sino de vuestra Misericordia, porque no tengo nada en mí que Vos no me hayáis dado, y que todos los movimientos naturales de mi corazón se dirijan hacia las criaturas o a mí mismo, no pueden menos que irritaros. Os doy rendidas gracias, Dios mío, por los buenos movimientos que me habéis dado, y por lo mismo que me habéis dado.
  
VII. Tocad mi corazón con el arrepentimiento de mis faltas, porque, sin este dolor interior, los males exteriores con que Vos tocáis mi cuerpo me serán una nueva ocasión de pecado. Hacedme conocer bien que los males del cuerpo no son otra cosa que la punición y la figura general de los males del alma. Pero haced, Señor, que ellos sean también el remedio, y me hagan considerar, en los dolores que siento, aquellos que no sentí en mi alma, toda enferma y cubierta de úlceras. Porque, Señor, la más grande de sus enfermedades es esta insensibilidad, y esta extrema debilidad que le había privado de todo sentimiento de sus propias miserias. Hacédmelas sentir vivamente, y que el resto de mi vida sea una penitencia continua para lavar las ofensas que he cometido.
  
VIII. Señor, aunque mi vida pasada ha estado exenta de grandes crímenes, porque habéis alejado de mí las ocasiones, ella os ha sido no menos odiosa por su negligencia continua, por el mal uso de vuestros augustísimos Sacramentos, por el desprecio de vuestra Palabra y de vuestras inspiraciones, por la ociosidad y la inutilidad total de mis acciones y de mis pensamientos, por la entera pérdida del tiempo que me habéis dado para adoraros, pabra buscar en todas mis ocupaciones los medios para complaceros, y para hacer penitencia de las faltas que se cometen todos los días, y que son ordinarias incluso a los más justos, de suerte que su vida debe ser una penitencia continua sin la cual ellos están en peligro de ser privados de su justicia. Así, Dios mío, os he sido contrario siempre.
  
IX. Sí, Señor, hasta ahora he sido sordo a vuestras inspiraciones: he despreciado vuestros oráculos; he juzgado lo contrario a lo que Vos juzgáis; he contradicho las santas máximas que habéis traído al mundo del seno de vuestro Padre Eterno, y sobre las cuales juzgaréis al mundo. Vos dijísteis: «Bienaventurados los que lloran, y desdichados los que tienen consuelo» (Lucas VI, 21 y 24). Y yo me he dicho: «Desdichados los que lloran, y muy dichosos los que son consolados». He dicho: «Felices los que disfrutan de una fortuna ventajosa, de una reputación gloriosa y de una salud robusta». ¿Y por qué los he reputado dichosos, si no porque todas estas ventajas les brindan una facilidad muy amplia de gozar de las creaturas, esto es, de ofenderos? Sí, Señor, confieso que he estimado la salud como un bien, no porque ella es un medio fácil para serviros con utilidad, para consumir mis atenciones y vigilias en vuestro servicio y para asistir al prójimo; sino porque con su favor podía abandonarme con maneras de retenerme en la abundancia de las delicias de la vida, t en mejor gustar de los funestos placeres. Dadme la gracia, Señor, de reformar mi razón corrompida, y de conformar mis sentimientos a los vuestros. Que me considere dichoso en la aflicción y que, en la imposibilidad de salir, purifiquéis en tal modo mis sentimientos que no repugnen más a los vuestros; y que así os encuentre dentro de mí mismo, puesto que no puedo buscaros afuera a causa de mi debilidad. Porque, Señor, vuestro Reino está en vuestros fieles; y yo le encontraré en mí mismo si encuentro vuestro Espíritu y vuestros sentimientos.
  
X. Pero, Señor, ¿qué haría yo para obligaros a difundir vuestro Espíritu sobre esta miserable tierra? Todo lo que soy os es odioso, y no encuentro nada en mí que os pueda agradar. No veo nada, Señor, solamente mis dolores que tienen alguna semejanza con los vuestros. Considerad pues los males que sufro y los que me amenazan. Mirad con ojos de misericordia las llagas que vuestra mano me ha hecho, ¡oh mi Salvador, que habéis amado vuestros sufrimientos en la muerte! ¡Oh Dios, que os habéis hecho hombre para sufrir más que hombre alguno por la salvación de los hombres! ¡Oh Dios, que os habéis encarnado después del pecado de los hombres y que no habéis tomado cuerpo sino para sufrir todos los males que nuestros pecados han merecido! ¡Oh Dios, que amáis tanto los cuerpos que sufren, que habéis elegido para Vos el cuerpo más abrumado de sufrimientos que jamás ha habido en el mundo! Tened por agradable mi cuerpo, no por él mismo, ni por todo lo que él contiene, porque todo es digno de vuestra cólera, sino por los males que padece, que solamente pueden ser dignos de vuestro amor. Amad mis sufrimientos, Señor, y que mis males os inviten a visitarme. Mas para completar la preparación de vuestra morada, haced, oh mi Salvador, que si mi cuerpo tiene algo en común con el vuestro, que sufrió por mis ofensas, mi alma también tenga algo en común con la vuestra, que ella esté entristecida por las mismas ofensas; y que yo sufra con Vos, y como Vos, y en mi cuerpo, y en mi alma, por los pecados que he cometido.
  
XI. Dadme la gracia, Señor, de gozar vuestras consolaciones en mis sufrimientos, a fin de que sufra como Cristiano. No pido ser exento de los dolores, porque ésta es la recompensa de los Santos: pido no ser abandonado a los dolores de la naturaleza sin las consolaciones de vuestro Espíritu, porque ésta es la maldición de los Judíos y de los Paganos. No pido tener una plenitud de consolación sin sufrimiento alguno, porque esta es la vida de la gloria. No pido tampoco una plenitud de males sin consolación, porque éste es un estado de Judaísmo; sino que os pido, Señor, sentir enteramente en conjunto los dolores de la naturaleza por mis pecados, y las consolaciones de vuestro Espíritu por vuestra gracia, porque éste es el verdadero estado de Cristianismo. Que no padezca los dolores sin consolación, si no que sienta los dolores y la consolación al tiempo, para llegar finalmente a no sentir más que vuestras consolaciones sin dolor alguno. Porque, Señor, antes de la venida de vuestro único Hijo, Vos habéis dejado languidecer al mundo en los sufrimientos naturales sin consolación: actualmente, por la gracia de vuestro único Hijo, consolais y endulzais los sufrimientos de vuestros fieles; y colmais de una purísima bienaventuranza a vuestros Santos en la gloria de vuestro único Hijo. Estos son los admirables grados por los cuales conducís vuestras obras. Vos me habéis sacado del primero: hacedme pasar por el segundo, para llegar al tercero. Señor, esta es la gracia que os pido.
    
XII. No permitáis que esté en tal distancia de Vos, que pueda considerar vuestra alma triste hasta la muerte, y vuestro cuerpo abatido por la muerte a causa de mis propios pecados, sin regocijarme de sufrir en mi cuerpo y en mi alma. Porque, ¿qué habrá de más vergonzoso y de más ordinario en los cristianos y en mí mismo, que mientras Vos derramasteis vuestra Sangre para la expiación de nuestras culpas, nosotros vivamos en los deleites; y que los Cristianos que hacen profesión de ser vuestros, que los que por el bautismo han renunciado al mundo para serviros, que los que han jurado solemnemente a la vista de la Iglesia vivir y morir con Vos, que los que han profesado creer que el mundo os ha perseguido y crucificado, que los que creen que os habéis expuesto a la cólera de Dios y a la crueldad de los hombres para redimirlos de sus crímenes; que aquellos, digo, que creen todas estas verdades, que consideran vuestro cuerpo como la hostia que se entregó por su salvación, que consideran sus placeres y los pecados del mundo como el único objeto de vuestros sufrimientos, y al mundo mismo como vuestro verdugo, busquen lisonjear sus cuerpos con esos mismos placeres, entre ese mismo mundo; y que los que no podrían, sin estremecese de horror, ver un hombre acariciar y querer al asesino de su padre que se había entregado para darle la vida, puedan vivir como yo lo había hecho, con una plena alegría en medio de un mundo que sé verdaderamente fue el asesino de Aquél a quien reconozco por mi Dios y mi Padre, que se entregó por mi propia salvación, y que llevó en su persona la pena de nuestras iniquidades? Es justo, Señor, que hayais interrumpido una alegría tan criminal que aquella en la cual reposaba a la sombra de la muerte.
 
XIII. Apartad de mí, Señor, la tristeza que el amor propio me pueda dar por mis propios sufrimientos, y las cosas del mundo que no aprovechan las inclinaciones de mi corazón, que no mira sino vuestra gloria. En cambio, poned en mí una tristeza conforme a la vuestra; que mis dolores sirvan para aplacar vuestra ira. Hacedlos una ocasión para mi salvación y conversión, servent à apaiser votre colère. Faites-en une occasion de mon salut et de ma conversion. Que en adelante no desee salud ni vida si no es para emplearla y consumirla por Vos, en Vos y con Vos. No os pido ni salud ni enfermedad, ni vida ni muerte, si no que dispongáis de mi salud y de mi enfermedad, de mi vida y de mi muerte, para vuestra gloria, para mi salvación, y para la utilidad de la Iglesia y de vuestros Santos, donde espero por vuestra gracia tener una porción. Vos solo sabéis lo que más necesito: Vos sois el soberano maestro, haced lo que queráis. Dadme, quitadme; mas conformad mi voluntad a la vuestra; y que, con una sumisión humilde y perfecta, y con una santa confianza, me disponga a recibir las órdenes de vuestra providencia eter,a y que adore igualmente todo cuanto venga de Vos.
  
XIV. Haced, Dios mío, que con uniformidad de espíritu siempre reciba igualmente toda suerte de eventos, puesto que no sabemos lo que debemos pedir, y que no pueda desear uno más que el otro sin presunción, y sin volverme juez y responsable de las consecuencias que vuestra sabiduría ha querido justamente ocultarme. Señor, sé que no sé si no una cosa: que son buenos para el que os sirve, y que son malas para el que os ofende. Después de esto no sé qué es mejor o peor en todas las cosas. No sé si me es más provechosa la salud o la enfermedad, los bienes o la pobreza, ni todas las cosas del mundo. Este es un discernimiento que supera las fuerzas de los hombres y de los Ángeles, y que está oculta en los secretos de vuestra providencia que adoro y que no quiero escrutar.
  
XV. Haced pues, Señor, que tal como soy me conforme a vuestra voluntad; y que estando enfermo como estoy, os glorifique en mis sufrimientos. Sin ellos no puedo llegar a la gloria; y Vos mismo, Salvador mío, no habéis querido llegar sino por ellos. Es por las señales de vuestros padecimientos que habéis sido reconocido por vuestros discípulos; y es por los sufrimientos que reconocéis también a los que son vuestros discípulos. Reconocedme pues por vuestro discípulo en los males que afronto en mi cuerpo y en mi espíritu por las ofensas que he cometido. Y, puesto que nada es agradadable a Dios si no es ofrecido por Vos, unid mi voluntad a la vuestra, y mis dolores a los que habéis sufrido. Haced que los míos se conviertan en los vuestros. Unidme a Vos; llenadme de Vos y de vuestro Espíritu Santo. Entrad en mi corazón y en mi alma, para sufrir mis padecimientos, y para continuar completando en mí lo que os faltó sufrir en vuestra Pasión, que completáis en vuestros miembros hasta la consumación perfecta de vuestro Cuerpo; a fin que siendo plenamente vuestro no sea más yo quien vive y sufre, sino que seais Vos quien vive y sufre en mí, ¡oh mi Salvador!; y que así, teniendo alguna pequeña parte en vuestros sufrimientos, me llenéis enteramente de la gloria que ellos os adquirieron, en la cual vivís con el Padre y el Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
Œuvres de Blaise Pascal, Tomo II. París, imprenta general de Charles Lahure, 1864, págs. 28-34. Traducción nuestra