sábado, 16 de diciembre de 2017

“SACERDOTES” CON HIJOS Y MUJERES “CURAS” EN PORTUGAL

COMENTARIO PREVIO: A los conciliares les preguntamos: SIENDO QUE NADIE QUIERE DEDICAR SU VIDA A LA SECTA VATICANA, ¿VALE LA PENA SEGUIR DEFENDIENDO A UNA INSTITUCIÓN TAN CORRUPTA E INMORAL, QUE SÓLO HACE ESCARNIO DE LO QUE DICE REPRESENTAR?
 
Noticia tomada de ABC (España).
 
La Iglesia católica lusa vive en los últimos meses episodios que llaman la atención de los ciudadanos, como los cerca de 20 sacerdotes que continúan ejerciendo a pesar de tener hijos o la presencia de al menos una decena de mujeres curas.
  
¿Síntomas de apertura o tolerancia motivada por la escasez (alarmante) de vocaciones? El presidente de la Conferencia Episcopal Portuguesa (CEP), Manuel Clemente, no ha concretado ninguna respuesta en este sentido, pero la práctica diaria revela que ambas circunstancias se manifiestan día a día.
 
Los casos de padres religiosos que son padres han vuelto a salir a la luz a causa del revuelo generado en Madeira por Giselo Andrade. Se trata del párroco de Nuestra Señora del Monte, cinco kilómetros al norte de la capital de la isla, Funchal.
   
Giselo Andrade (instalado presbítero en el año 2005), secretario de comunicaciones de la diócesis de Madeira
  
Allí, justo donde la caída de un gigantesco roble provocó 13 muertos el pasado agosto, saltó la sorpresa tan solo unos días después: Andrade reconocía públicamente ser el progenitor de una niña nacida en un hospital de las proximidades. Y más de uno se acordó de una de las novelas cumbre de la literatura portuguesa: ‘El crimen del padre Amaro’, publicada en 1875 por Eça de Queirós.
  
La polémica no tardó en estallar, aunque los feligreses le muestran su apoyo en todo momento porque su relación con la gente siempre ha sido buena y cariñosa.
 
El patriarca Clemente salió a la palestra para declarar: «Hay que verificar con el sacerdote cuál es la situación, cuál es la disposición, y también las responsabilidades que ha de asumir en relación a la niña».
  
A su juicio, casos como este deben ser abordados con el «respectivo obispo», por lo que se ha remitido una y otra vez al dictamen de la Diócesis de Funchal, cuyo obispo, António Carrilho, se pronunció con estas palabras: «El sacerdote puede proseguir con su ministerio en la fidelidad al celibato, sin vida doble».
   
Una frase reforzada por el propio Manuel Clemente: «La Iglesia es un espacio de misericordia y Dios perdona todo, pero no puede admitir una vida doble. Corresponde al propio sacerdote discernir, en diálogo con el obispo, si pretende continuar con el ejercicio del ministerio, según las exigencias y normas de la Iglesia, o si pretende abrazar otra vocación».
  
Más declaraciones suyas al respecto: «El sacerdote es una señal viva de lo que era la vida de Cristo, que escogió no formar familia para ser familiar de todos»… Antes de concluir: «La niña sabe, y sabrá, quién es su padre».
  
Por si acaso, la Diócesis madeirense también puntualizó que sigue al minuto la situación «en el respeto por la delicadeza del caso, de la dignidad de las personas y de las consecuencias que las mismas tienen en la parroquia y en las demás comunidades cristianas».
  
En cualquier caso, la paternidad de Giselo Andrade era un secreto a voces en los alrededores de Funchal. Nació en secreto la pequeña, pero los vecinos conocían la historia desde hacía tiempo, sin que nadie se planteara solicitar la destitución del padre. Tampoco han cesado de acudir a misa cada domingo.
  
Hasta un cura bloguero, José Luís Rodrigues, se permitió terciar en la controversia para defender al aludido: «Parece que vivimos en una sociedad tan perfecta que dejó de haber traición, adulterio, infidelidad, hijos fuera del matrimonio. Una sociedad donde todo es tan impecable, tan honesto, tan bonito, tan fiel, tan feliz».
  
Mujeres
En cuanto a la otra cara de la moneda, la Iglesia católica del país vecino tiene constancia de que los poco más de 2.500 sacerdotes existentes no resultan suficientes en todo el territorio, por lo que determinadas zonas rurales del Alentejo y del Algarve han comenzado a acostumbrarse a la presencia de algunas mujeres (cerca de una decena) que ofician misa.
  
Una de las más activas, Claudia Rocha, no ha dudado en presentarse abiertamente ante la población desde su púlpito en Carrapatelo, cerca de los viñedos de Reguengos de Monsaraz.
  
Claudia Rocha, “cura” de Carrapatelo, presidiendo una paraliturgia
  
«Si no estuviese aquí, esta iglesia estaría cerrada. Poco importa que yo sea una mujer, lo importante es que la comunidad mantenga los vínculos con el padre, incluso aunque no esté», dijo ella.
   
Otras, no obstante, prefieren ejercer su actividad bajo el anonimato, especialmente en esos rincones del Portugal profundo.
   
A pesar de todo, no faltan voces que reclaman una mayor transparencia de la Conferencia Episcopal Portuguesa, con el objetivo de que se traduzca en una postura diáfana de cara a la población. Es decir, si se aceptan realmente estas situaciones, tanto en el caso de los curas con hijos como en el de las mujeres que toman las riendas. Hasta ahora, la cautela se ha impuesto cuando se han registrado eventualidades de uno u otro signo.

viernes, 15 de diciembre de 2017

LA CONFESIÓN SACRÍLEGA ES UN BILLETE DE IDA AL INFIERNO

Tomado de EN CRISTO Y MARÍA

Camilo Benso, conde de Cavour, primer ministro de Víctor Manuel II de Italia
  
Camilo Benso, Conde de Cavour fue el político italiano más importante del siglo XIX. Como primer ministro del rey Victor Manuel II, dirigió el proceso de expansión del reino de Piamonte que, a mediados del siglo XIX, dio origen a la moderna nación italiana.
  
Influido por la masonería, impulsó una política laicista y anticlerical. Se consideraba católico, pero también liberal y progresista y ponía siempre los intereses del Estado por encima de los de la Iglesia. Quedó excomulgado por apoyar la ley Siccardi contra las inmunidades del Clero. Sobre su gobierno cayó una segunda excomunión por apoyar la Ley Ratazzi, que incautaba los bienes de la Iglesia y expulsaba a las ordenes religiosas (ver mi anterior artículo).
   
Cavour conocía personalmente a San Juan Bosco, incluso privadamente hizo importantes donaciones a su obra. Estaba impresionado por la muerte de su amigo, el ex ministro Pedro De Rossi di Santaròsa que, excomulgado, prefirió morir sin sacramentos para no quedar mal ante sus amigos.
  
Un día, en 1855, llamó a Don Bosco y le pidió confesarse y comulgar. La Iglesia exigía para levantarle la excomunión, una retractación pública y total. Pero Don Bosco le recordó cortésmente que no podía darle la absolución si él, Cavour, no se retractaba tal y como lo exigía la Iglesia. De lo contrario sería una confesión sacrílega por la que ambos se condenarían.
  
Don Bosco, yo quiero confesarme, pero usted comprenda que no puede pedirme algo contrario a mi honor como sería una retractación”.
  
Don Bosco insistió en que no podía darle la absolución sin retractación: “En esas condiciones confio en que vuecencia no me lo pedirá”.
  
No, no se lo pediré, pero habrá otros sacerdotes menos instransigentes que usted”, dijo el poderoso primer ministro, algo irritado.
  
6 años más tarde, el 29 de mayo de 1861, Cavour sufrió un ataque de apoplejía. Tras unos días de cierta mejora, su estado se agravó considerablemente y comprendió que había llegado su hora. Mandó llamar a un sacerdote amigo suyo llamado Fray Santiago de Poirino OFM. En su lecho de muerte estaban presentes el rey Víctor Manuel II y todos los ministros. Fray Santiago le administra el Viático y la extramaunción en una ceremonia de gran solemnidad. Cavour muere el 6 de junio. Toda la prensa comenta que Cavour ha muerto plenamente reconciliado con la Iglesia.
  
Fray Santiago de Poirino OFM (en el siglo Giovanni Luigi Marrocco Fabar). Párroco de Santa María de los Ángeles (Turín), y amigo de Cavour.
  
Pero el 20 de junio su hermano Gustavo publica una carta en la prensa en la que dice que su hermano murió sin retractarse, ya que no se le pidió tal cosa. Poco después se supo que el sacerdote Fray Santiago había sido previamente un revolucionario protegido por Cavour.
  
La Iglesia suspendió inmediatamente a Fray Santiago por haberse hecho cómplice de un sacrilegio. No obstante Víctor Manuel II, resentido con Don Bosco por las muertes ocurridas en su familia (ver mi anterior artículo), nombró a Fray Santiago caballero y le dió una generosa pensión.
   
Cavour engañó brevemente al pueblo italiano, pero no pudo engañar a Dios. Y es que una confesión sacrílega puede otorgar un billete sólo de ida hacia el infierno.
   
La fuente para mis artículos “La maldición de los reyes anticristianos” y “Una confesión sacrílega” han sido los artículos de Gerardo Manresa Presas en la revista “Cristiandad”.
  
Rafael María Molina Sánchez.
Historiador

miércoles, 13 de diciembre de 2017

SANTA LUCÍA, VIRGEN Y MÁRTIR

En esto se demostró la caridad de Dios hacia nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que por Él tengamos la vida”. (1 Juan, 4, 9).

Santa Lucía de Siracusa
  
La gloriosa Virgen y Mártir Santa Lucía nació de ilustres y ricos padres en la ciudad de Zaragoza de Sicilia (actual Siracusa). Fue desde niña Cristiana, y muy inclinada a todas cotas de virtud y piedad, especialmente a conservar la pureza de su alma, y ofrecer a Dios la flor de su virginidad. Muerto su padre, la madre, que se llamaba Eutiquia, contra la voluntad de la santa doncella, la concertó de casar con un caballero mozo y principal, aunque pagano: y ella lo iba dilatando, y buscando ocasión para que no tuviese efecto. Ofreciósela nuestro Señor muy a proposito, con una larga y molesta enfermedad que dio a Eutiquia su madre de un flujo de sangre que le duró cuatro años, sin hallar en los médicos y medicinas algún remedio. Volaba a la sazón por toda Sicilia la fama de la bienaventurada Santa Águeda, que en tiempo del emperador Decio había sido martirizada por Cristo en la ciudad de Catania, que está como tres leguas distante de la ciudad de Siracusa. Hacía Dios grandes milagros en el sepulcro de Santa Águeda, y concurrían de todas partes a él para alcanzar salud y otros beneficios del Señor por su intercesión. Aconsejó Santa Lucía a su madre, que se fuesen a Catania a visitar el cuerpo de Santa Águeda, porque sin duda hallaría remedios divinos para su enfermedad, ya que todas los humanos habían sido vanos, y sin provecho. Fueron a Catania en su romería. Acudieron a la iglesia de Santa Águeda, postráronse a su sepulcro, e hicicron larga y devota oración, suplicando con grande afecto y copiosas lagrimas a la Santísima Virgen, que socorriese a Eutiquia en aquella necesidad.
 
Estando en oración, le vino un dulce sueño a Santa Lucía, y en él le aparecía Santa Águeda resplandeciente y ricamente vestida, y acompañada de gran numero de Ángeles, y con rostro alegre y sereno, le dijo: «Hermana Lucia, y virgen a Dios consagrada, ¿para qué me pides lo que tú tan fácilmente puedes dar a tu madre, a quien ya tu Fe ha socorrido y dado salud? Así como la ciudad de Catania ha sido ilustrada por mí, así la ciudad de Siracusa será ennoblecida y ensalzada por ti, porque por tu limpieza y castidad has aparejado digna morada al Señor, y eres Templo del Espíritu Santo». A estas palabras despertó Santa Lucía, y con gran regocijo dijo a su madre: «Madre mía, ya estáis sana»; y así fue, y la madre y la hija dieron por ello gracias a Dios y la gloriosa Santa Águeda, por cuya intercesión el Señor había sanado a Eutiquia.
   
Volviéronse las dos a Siracusa, y la santa hija rogó a su madre que no le mentaste esposo ni marido carnal, y que la dote que le había de dar casándola con hombre mortal y terreno, se le diese para emplearle en servicio del Esposo celestial e inmortal que ella había escogido. Hacíasele de mal a Eutiquia despojarse de su hacienda y darla en vida, y rogaba a su hija que aguardase un poco a que ella cerrase los ojos, y después de su muerte hiciese de todo a su voluntad. Mas la santa doncella le dijo que no son tan aceptas a Dios las limosnas que se hacen después de la muerte como las que se hacen en vida: porque en la muerte se deja lo que no se puede llevar, y en la vida se da lo que se puede gozar, y que el que va de noche, ha de llevar el hacha delante para que le alumbre, y vea el camino por donde va. Y tanto supo decir Santa Lucía a su madre, que la persuadió a que le entregase su dote, y ella le comenzó a vender, y a distribuir con larga mano a los pobres. Supo esto el caballero con quien la madre la tenía concertada de casar, y aunque al principio por lo que le dijeron creyó que el vender las joyas y otras cosas de poco precio era para comprar una heredad muy rica y fructuosa: pero después que entendió la verdad, y que toda la hacienda se repartía a los pobres, y que Santa Lucía era cristiana, concibió gran saña y odio contra ella, y la acusó delante del prefecto llamado Pascasio como a maga y sacrilega, y enemiga de los dioses del Imperio Romano.
  
El presidente la mandó llamar, y teniéndola en su presencia, con buenas palabras procuró persuadirle que dejase la vana superstición de los Cristianos, y sacrificase a los dioses. Mas no halló entrada en el pecho fuerte de la santa virgen. Antes con grande animo y libertad le respondió que el verdadero sacrificio y agradable a Dios era visitar a las viudas y huérfanas, y personas miserables, y consolarlas en sus tribulaciones, y que ella se había ocupado tres años en este sacrificio, repartiendo a los pobres lo que tenía, y que ya no le quedaba qué dar, sino su persona: la cual como hostia viva deseaba ofrecer a Dios en perpetuo sacrificio. Y como Pascasio le dijese que aquellos eran sueños y desvaríos de Cristianos, y palabras vanas que no se le habían de decir a él, que guardaba la religión antigua y los mandatos de los emperadores. Santa Lucia con maravillosa constancia le respondió: «Tú guardas las leyes de tus príncipes, y yo las de mi Dios. Tú temes a los Emperadores de la tierra, y yo al del Cielo. Tú no quieres ofender a un hombre mortal, y yo no quiero ofender al Rey inmortal. Tú deseas agradar a tu señor, y yo a mi Criador. Tú haces lo que piensas que te está bien, y yo hago lo que juzgo que me conviene. No te canses, ni pienses que me podrás con tus razones apartar del amor de mi Señor Jesucristo».
   
Embravecióse el Prefecto, convirtiendo aquella primera y falsa blandura en enojos y braveza, dijo malas palabras a la santa doncella, tratándola como a mujer liviana, y que había gastado su patrimonio en mal vivir.  Aquí Santa Lucía le dijo: «Yo he puesto mi patrimonio en lugar seguro, y he aborrecido siempre a los que corrompen e inficionan las almas, que sois vosotros, pues nos persuadís que dejemos a nuestro Criador y verdadero Esposo Jesucristo, y adulteremos con las criaturas, adornándolas y teniéndolas por verdaderos dioses. También he huído de la conversación de los que corrompen los cuerpos y los cuales se abrasan con los deleites de la carne, y encarnizados en ella, y aprisionados, y cautivos de sus pasiones torpes, anteponen el gusto suyo y breve a los gozos limpios y eternos». «Muchas palabras son esas (dice Pascasio); y viniendo a los azotes, cesarán». «No pueden cesar las palabras de Dios, respondió Santa Lucía, ni faltar a los que son templo del Espíritu Santo, como lo son todos los que viven castamente y le reverencian como es razón». «Si así es (dice el juez), yo te haré llevar al lugar de las mujeres públicas, para que allí pierdas la castidad, y huya de ti este Espíritu Santo, que tanto se precia (como tú dices) de ser amigo de los que guardan la castidad». «No se pierde la castidad (dijo la santa virgen) ni se ensucia el cuerpo, sino con el consentimiento del alma. Y si pusieses en mi mano incienso, y por fuerza me hicieses echarlo en el fuego para sacrificar a tus dioses; Dios verdadero que lo ve haría burla de ello. Y así te digo, que si tú pretendieres que yo pierda la castidad, tendré dos coronas en el Cielo: una de casta, y otra, por haber recibido fuerza defendiendo la castidad». Finalmente el malvado juez mandó que la Santa Virgen fuese llevada a aquella casa detestable y sucia. Concurrió gran multitud de gente, y de mozos lascivos y carnales pensando hacer presa en la purísima doncella. Échanle mano para llevarla, pero ¡oh virtud de Dios!, hizola el Señor tan inmoble que ninguna fuerza de hombres, ni de maromas, o yuntas de bueyes que trajeron fue poderosa para moverla del lugar donde estaba. Atribuyó el Prefecto la virtud Divina a arte del demonio, y creyó que Santa Lucia, como hechicera y maga, se defendía de su poder, pues siendo mujer, y flaca, resistía a tantos hombres valientes y robustos que con todas sus fuerzas la querían mover, y no podían. Mandó llamar a sus encantadores y nigrománticos, para que después deshiciesen aquellos hechizos, y ellos hicieron su oficio y usaron de todas sus artes diabólicas, pero en vano.
  
Quedó Pascasio pasmado, y como fuera de sí, y daba bramidos como un león, viendo ser vencido de una delicada doncella. Y la santa virgen, volviéndose a él le dijo: «¿Por que te congojas y atormentas? Si conoces que soy templo de Dios, cree: y si aun no estás cierto de ello, haz otras pruebas hasta que lo conozcas. No son hechizos, ni es demonio el que me hace inmovible, sino el Espíritu de Dios, que por estar aposentado en mi alma, puede hacerme de tantas fuerzas, que todo el mundo no baste a moverme de donde estoy». Mandó el juez poner mucha leña, resina y aceite alrededor de la santa, y encenderlo todo para quemarla. Mas ella, como si estuviera en algún jardín muy deleitoso y ameno, estuvo muy segura y calmada sin recibir detrimento alguno del fuego, y dijo al juez: «Yo he rogado a mi Señor Jesucristo que este fuego no me dañe, y que dilate mi martirio, paca que los fieles sean firmes en fu Fe y no teman sus tormentos, y los infieles se confundan, viendo lo poco que pueden contra los siervos del Altísimo». Mandóle el juez atravesar una espada por el cuello: y estando la bienaventurada virgen herida de muerte, oró todo el tiempo que quiso, y habló cuanto quiso a los Cristianos que estaban presentes, diciéndoles que se consolasen, porque presto la Iglesia tendría paz, y los Emperadores que Le hacían guerra dejarían el mando y señorío. Y que así como la ciudad de Catania tenía a Santa Águeda su hermana por Patrona; allí ella lo sería de la ciudad de Siracusa, si se convirtiese a la Fe de Cristo. Y para que se vea el castigo que Dios, como justo Juez da a los malos y perversos jueces, estando Santa Lucia cercada de fuego y herida, y derramando su preciosa sangre, y con admirable suavidad y divina constancia, animando y consolando a los Cristianos: en aquel mismo tiempo echaron mano de Pascasio los sicilianos, y le cargaron de cadenas como a robador y destruidor de toda aquella Provincia, y le pasaron delante los ojos de la santa virgen; y acusado en Roma, fue condenado a muerte.
 
Santa Lucía, después de haber recibido el Sacratísimo Cuerpo del Señor de mano de los Sacerdotes, que secretamente se lo trajeron, dio su bendita alma a Dios. Su cuerpo fue sepultado en la misma ciudad de Siracusa, donde hoy día tiene dos templos: uno muy suntuoso fuera de la ciudad, en el lugar de su martirio, y otro dentro de ella: Estuvo su sagrado cuerpo muchos años en Siracusa, y Dios nuestro Señor hizo grandes misericordias por su intercesión a los fieles que se encomendaban a ella. De allí fue llevado a Constantinopla y después, andando el tiempo, fue trasladado a Venecia, donde es tenido en grande veneración. El martirio de Santa Lucía fue a trece de Diciembre (en que la Santa Iglesia celebra su fiesta), en fin del imperio de Diocleciano y Maximiano; los cuales (como la misma Santa lo profetizó) se privaron voluntariamente del mando y señorío que tenían, y después por justo juicio de Dios murieron desastradamente. De Santa Lucía escribieron los Martirologios Romano, el de Beda, Usuardo, Adón, y el Cardenal Baronio en las Anotaciones del Martirologio, y en el fin del segundo tomo de sus Anales, y en el sexto tomo de Lorenzo Surio está la historia de su vida y martirio, sacada de libros muy antiguos y auténticos, y de estos Autores se recogió esta vida.
  
Tienen a esta preciosa Virgen por abogada de la vista, y comúnmente la pintan con sus ojos en un plato que tiene en sus manos. La causa de pintarse así, su historia no lo dice, ni tampoco que se haya sacado los ojos por librarse de un hombre lascivo que la perseguía, como algunos escriben. Y el Prado Espiritual, que es libro antiguo, y que tiene autoridad, atribuye este hecho a una doncella de Alejandria (Juan Mosco, Pratum Spirituále, libro I De castitáte, cap. I). Pero cada día se experimentan nuevas gracias y favores que hace el Señor a los que tienen mal de ojos, si con devoción se encomiendan a Santa Lucía. Y así debemos todos tenerla gran devoción, no solamente para que nos guarde, por medio de sus oraciones, la vista corporal, sino mucho más para que alcancemos la espiritual y eterna. El doctor Juan Eckio, varón docto y grave de nuestros tiempos, escribe que Santa Lucía y San Lorenzo son abogados contra el fuego (Homilías, tomo III, Homilía 2ª de San Sebastián).
 
PEDRO DE RIBADENEIRA. Flos Sanctórum, tomo I. Págs. 474-476.
  
MEDITACIÓN SOBRE LA DIGNIDAD DEL HOMBRE
I. Preciso es que el hombre sea algo grande puesto que Dios creó para él el mundo y todas las cosas que encierra. Considera lo que existe de más bello en el firmamento y en toda la tierra, y después di: «Cosa más grande soy que todas esas maravillas, porque ellas no han sido creadas sino para servirme. Oh Dios mío, Vos honráis demasiado a vuestros amigos; cuánto agradecimiento os debemos! Pero, ¡cuán desgraciados somos al hacernos esclavos de esas creaturas de las cuales somos soberanos!».
  
II. El fin para el cual hemos sido creados hace ver claramente la grandeza y la nobleza del hombre. Dios nos ha sacado de la nada para servirle y para poseerle un día: he aquí nuestro fin durante esta vida y durante la eternidad. Cristiano, levanta tu corazón; no estás en este mundo para gozar de él, sino para servir a Dios y para amarlo. ¿Por qué, pues, abandonar a Dios, fuente de todo bien? ¿Por qué buscar placeres imperfectos entre las creaturas? «Elevemos nuestros ojos al cielo, a fin de que la tierra no nos seduzca con sus diversiones y placeres». (San Cipriano).
  
III. El precio que Jesucristo ha pagado para rescatarnos es una prueba convincente de la estima que Dios hace del hombre, puesto que prefirió sacrificar a su Hijo antes que dejar perder a esta noble creatura. Vemos con ello lo que valemos y cuánto nos estima Dios. Recordemos, pues, que Jesucristo, después de haber dado tanto por nosotros, espera mucho de nosotros. «Él sabe cuánto le hemos costado; no nos menospreciemos pues, nosotros que somos tan preciosos a los ojos de Dios». (San Eusebio).
  
La pureza. Orad por los vírgenes.
  
ORACIÓN
Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y que la fiesta de la bienaventurada Lucía, virgen y mártir, al mismo tiempo que regocija nuestra alma, la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 11 de diciembre de 2017

CUANDO LOS FOCIANOS ERAN INMACULISTAS

Qué mejor forma de celebrar el haber llegado a nuestro artículo número 2000 que hablando de Nuestra Señora y Reina la Virgen Santa María. Y ciertamente, estando como estamos en la Octava de la Inmaculada Concepción (conciliares, no reviséis vuestros calendarios buscándola, porque vuestro Roncalli la suprimió en 1962), conviene recordar que la doctrina de la Inmaculada Concepción fue constante en la Iglesia Ortodoxa, que reconocía con los Padres Griegos y Sirios (entre ellos San Gregorio Nacianzeno, San Sofronio, San Efrén y San Juan Damasceno) que la Virgen fue prepurificada (προκαθαρθείσῃ) en el primer instante de su ser natural, en previsión de la Encarnación del Verbo; y que si hubo “purificación” (κάθαρσιν) posterior, fue en el sentido del aumento de gracias que Ella recibió con cada acto de religión. Sin embargo, los ortodoxos modernos en parte por escrúpulo al considerar que con la doctrina inmaculista se separa a María Santísima del resto de los hombres, y en parte por odio al Papado Romano, dieron al través hasta el punto que no sólo no encuentran cómo ridiculizar el Dogma proclamado por Pío IX (de hecho no lo bajan de “engaño diabólico”), sino que hacen que los elogios patrísticos y litúrgicos que le dan a la Virgen queden como exclamaciones carentes de trascendencia.
  
Con tal razón, para darles un recordatorio a los ortodoxos y despejar la ignorancia de algunos católicos zelotas (que nunca faltan y por todo critican, creyendo que sólo puede haber Católicos “Latinos”), tradujimos del italiano el siguiente artículo publicado originalmente en RADIO SPADA. Y quiera Dios que, por la intercesión de nuestra Santísima, Inmaculada, enteramente Bendita y gloriosa Soberana, la Madre de Dios y siempre Virgen María -en griego, Τῆς Παναγίας, ἀχράντου, ὑπερευλογημένης, ἐνδόξου, δεσποίνης ἡμῶν Θεοτόκου καὶ ἀειπαρθένου Μαρίας- (cf. Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo, Gran Letanía), un día no lejano regresen los ortodoxos a la Unidad de la Iglesia Católica y reparen las ofensas que sus antepasados Le infligieron a Nuestra Señora.

LA FE DE LA IGLESIA ORIENTAL EN LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Icono de María Inmaculada (Urоš Prеdić, 1885), en el iconostasio de la iglesia ortodoxa de la Dormición de la Madre de Dios (Perlez, Serbia)
  
El 8 de Diciembre de 1854 Pío IX, cumpliendo un voto hecho durante el exilio en Gaeta en el año 1849, cerraba la cuestión de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Desde lo alto de su Cátedra de infalibilidad definía como dogma de fe divina y católica “la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, por una gracia y un privilegio singular de Dios omnipotente, en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, fue preservada intacta de toda mancha del pecado original”[1]. Día de júbilo para la Iglesia entera y para todo devoto de la Virgen, que, con San Agustín[2], no tolera ver juntos a María y el pecado.
 
Como es sabido, esta verdad de nuestra Fe es impugnada tanto por las distintas sectas del mundo protestante como del mundo oriental disidente, los sedicientes ortodoxos (aquellos que un tiempo se llamaban Focianos). Estos últimos, más por odio cismático y herético hacia el Papado Romano que por convicción, aunque sostienen la impecabilidad de la Madre de Dios y aclamándola fervientemente Toda-Pura (Πανάχραντα) y Toda-Santa (Παναγίας), no le postulan la preservación de la culpa de Adán y la redención preventiva al momento de la concepción: esto es, para ellos María fue santificada en vista de la Encarnación del Verbo, fue preservada de cometer pecados en vida, pero nació infecta por el pecado original. Ahora, no siempre fue este su pensamiento respecto a la Deípara, y bien lo explicaba La Civiltà Cattolica en 1876[3]. En un artículo que tuvo por título “Nuevos documentos de la Iglesia oriental en torno al Dogma de la Inmaculada Concepción de María Santísima”, los doctísimos Padres de la entonces integralmente católica Compañía de Jesús, reproducían un informe sobre el tema de un hermano suyo que vivió en el siglo XVII, Joseph Besson. Él, Superior de las misiones jesuíticas, presentó a un grupo de Patriarcas y Obispos cismáticos, reunidos en Alepo, la Constitución Apostólica “Sollicitúdo ómnium” del Papa Alejandro VII del 8 de Diciembre de 1661. Con este documento el Papa Chigi avalaba la tesis antigua en la Iglesia por la cual el alma de la Madre de Dios “en el primer instante de su creación e infusión en el cuerpo, fue preservada inmune de la mancha del pecado original, por singular gracia y privilegio de Dios, en atención a los méritos de su Hijo Jesucristo, Redentor del género humano” e igualmente –siguiendo a Sixto IV, Pablo V y Gregorio XV- condenaba severamente a los que intentasen oponerse a tal doctrina. El Cónsul Francés que asistiera a esta reunión certificó oficialmente que “este había sido el sentir de todas las Iglesias y naciones orientales, el que la Beatísima Virgen fue inmune a toda mancha de pecado original”. Lo mismo confirmaron los tres Patriarcas y los Obispos no católicos con sus propios escritos, enviados luego a Roma, todos afirmando la verdad de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, como doctrina enseñada por los Padres y Doctores antiguos y proclamada en la Liturgia. Quizá ellos, a diferencia de sus epígonos (monstruosamente fosilizados en el cisma y en la herejía), hubieran ciertamente suscrito la definición dogmática del Sumo Pontífice y no se hubieran extraviado en caprichosas interpretaciones [4] de aquel “Yo soy la Inmaculada Concepción” que el 25 de Marzo de 1858 fue revelado a la niña Bernardita Soubirous en la Gruta de Massabielle.
 
Pueda la Inmaculada -cuyo total triunfo sobre la Serpiente creemos con el Padre Kolbe es la conversión de todos los que erran fuera de la Iglesia Romana- romper las cadenas de un odioso cisma milenario a fin que, como imploraba Pio IX, “todos los errantes, removida la oscuridad de su mente, puedan retornar al camino de la verdad y de la justicia, y se haga un solo rebaño y un solo pastor”.
 
Quien jamás confiesa
Que sois Inmaculada,
La suerte bienaventurada
No goce, ¡no, no!

Giuliano Zoroddu
8 de Diciembre de 2017.
 
NOTAS
[1] Pío IX, Bula dogmática “Ineffábilis Deus”, 8 de Diciembre de 1854.
[2] «Exceptuando, pues, a la santa Virgen María, acerca de la cual, por el honor debido a nuestro Señor, cuando se trata de pecados, no quiero mover absolutamente ninguna cuestión» (SAN AGUSTÍN, De Natúra et Grátia contra Pelágium, cap. 36, 42).
[4] Vittorio Messori en su Hipótesis de María reproduce una cita de un opúsculo de un teólogo ruso, Antoni Merluskin, titulado Punto de vista ortodoxo sobre la concepción de la Virgen María: “La frase que la Virgen confía a la vidente muestra no el resultado (María misma), sino la fuente (el Espíritu que la ha fecundado). Con estas palabras se revela la naturaleza, la esencia misma de la Bendita Virgen en relación con la concepción virginal e inmaculada de Nuestro Señor”. Según dicho autor ruso, ¡la Inmaculada Concepción no es María, sino Jesús!

domingo, 10 de diciembre de 2017

SAN MELQUÍADES, PAPA Y MÁRTIR

Ahora habiendo quedado libres del pecado y hechos siervos de Dios, obtenéis por fruto vuestro la santificación, y por fin la vida eterna”. (Romanos 6, 22).
 
San Melquíades I (311-314)
 
San Melquíades, de origen africano, aprovechó la protección que el emperador Constantino acordaba a la Iglesia para extender el reino de Jesucristo. Reunió en Roma un concilio donde Donato fue convencido de cisma y condenado. Con todo, permitió a los obispos partidarios de él que conservaran sus sedes, con la condición de que volviesen a la unidad de la Iglesia. Murió el 11 de enero del año 314, después de dos años y medio de pontificado. Los tormentos que tuvo que sufrir antes del restablecimiento de la paz por Constantino le han merecido el titulo de mártir.

MEDITACIÓN: LA VIDA DEL HOMBRE ES SEMEJANTE A UN ARROYO
I. El arroyo es el símbolo de tu vida y la imagen de tu muerte; corre hacia el mar como a su centro. Cristiano, Dios te ha creado, y debes volver a Él; es el único objetivo que te debes proponer. A Dios sólo es a quien debes mirar, a Él hacia quien debes tender. “¿Qué hay para mi en el cielo, qué he deseado en la tierra sino a Vos, oh Dios de mi corazón y mi herencia para la eternidad?” (El Salmista).
  
II. El arroyo no es detenido ni por las piedras ni por las espinas que encuentra; no se para en los canales de metal y de mármol donde se le encierra; no se deja desviar por la hierba y las flores que adornan sus orillas: corre siempre hacia el mar. Como él, no te dejes desviar del camino que conduce a Dios, ni por la adversidad ni por la prosperidad; para esto hay que despreciar las dulzuras de la vida, y vencer los obstáculos que se encuentran en la práctica de las virtudes.
 
III. El arroyo siempre está en movimiento: parece que murmura y se queja de estar tan alejado del mar. Vayas a donde fueres, aunque gustes todos los placeres del mundo, nada hay fuera de Dios que pueda llenar tu corazón. Serás feliz en este mundo amando a Dios, y a nada más que a Él; pero tu corazón estará siempre inquieto, hasta que pueda perderse en el seno de Dios. “Nos hiciste para Vos, Señor, nuestro corazón siempre estará inquieto, hasta que descanse en Vos”. (San Agustín).
  
El conocimiento de uno mismo. Orad por la Iglesia.
  
ORACIÓN
Pastor eterno, considerad con benevolencia a vuestro rebaño y guardad lo con protección constante, por vuestro bienaventurado mártir y Soberano Pontífice Melquíades, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 9 de diciembre de 2017

ENVIADO BERGOGLIANO A MEDJUGORJE: “EL CULTO Y LAS PEREGRINACIONES ESTÁN PERMITIDAS” (Aunque el ordinario de Mostar declaró que las apariciones son falsas)

Ya en su tiempo habíamos publicado sobre la falsedad de las “apariciones” en la ciudad bosnia de Medjugorje (falsedad confirmada por el mismo ordinario local), y cómo los mismos prelados conciliares desalentaban las peregrinaciones hacia dicho lugar, y en general cualquier evento en que se afirmara su autenticidad. Pero ayer, en una entrevista al legado pastoral enviado por Bergoglio a Medjugorje, Henryk Hoser, expresó que se podía organizar peregrinaciones diocesanas a esa ciudad, más aún: pronto se publicaría el dictamen oficial (posiblemente favorable) de la comisión enviada en su momento por Ratzinger. (Noticia tomada de ALETEIA)

EL CULTO OFICIAL EN MEDJUGORJE ESTÁ AUTORIZADO, CONFIRMA EL ENVIADO DEL PAPA FRANCISCO
Por Jesús Colina - 8 de Diciembre de 2017
    
“El culto en Medjugorje está permitido. No está prohibido y no debe hacerse en secreto. Mi misión es precisamente analizar la situación pastoral y sugerir mejoras”, afirma monseñor Henryk Hoser, arzobispo de Varsovia-Praga en Polonia [N. del E. Hoser era arzobispo ad persónam de la diócesis de Varsovia-Praga, y según informa el Boletín de Prensa del Vaticano, ayer le fue aceptada la renuncia motivada por edad, siendo sucedido por su coadjutor Romuald Kamiński], enviado especial del papa Francisco para la pastoral del santuario de Medjugorje, en Bosnia y Herzegovina, lugar de las apariciones marianas que atrae a millones de personas desde 1981.
  
Henryk Franciszek Hoser Zabłoński, arzobispo ad persónam de Varsovia-Praga y visitador especial para Medjugorje (en la mesa una imagen de la Gospa mesoropolitana)
   
“Hoy, las diócesis y otras instituciones pueden organizar peregrinaciones oficiales. No hay ningún problema”, dijo el arzobispo en una entrevista con Aleteia en su residencia ubicada en un barrio de Varsovia.
 
“El papa Francisco ha pedido recientemente a un cardenal de Albania dar su bendición a los fieles presentes en Medjugorje”, explica.
  
“Estoy completamente admirado por el trabajo están haciendo allí los franciscanos. Cuentan con un equipo relativamente pequeño –son una docena– y hacen un enorme trabajo de acogida a los peregrinos. Todos los veranos organizan un festival juvenil. Este año hubo 50.000 jóvenes de todo el mundo, con más de 700 sacerdotes”.
  
“Las confesiones son masivas. Tienen alrededor de cincuenta confesionarios, y no son suficientes. Estas son confesiones muy profundas”.
  
“Este es un fenómeno. Y lo que confirma la autenticidad del lugar es la gran cantidad de instituciones de caridad que existen alrededor del santuario. Y, otra dimensión a tener en cuenta: el gran esfuerzo que se está haciendo a nivel de formación cristiana. Organizan cada año congresos de distinto nivel para diferentes públicos (sacerdotes, doctores, padres, jóvenes, parejas …)”.
  
“El decreto de la antigua conferencia episcopal de la ex-Yugoslavia, que antes de la guerra de los Balcanes desaconsejaba las peregrinaciones organizadas por los obispos en Medjugorje, ya no es relevante”.
  
Hay otros casos de lugares de apariciones, como Kibeho, en Ruanda, donde el obispo diocesano primero dio culto, y luego continuó el análisis para el reconocimiento de las apariciones.
  
Hoy, el culto de Medjugorje se extiende a 80 países, su red es enorme.
  
El arzobispo reveló que la Comisión para el análisis de las apariciones de Medjugorje, que Benedicto XVI había confiado al cardenal Camillo Ruini, parece ser favorable.
  
“Lo que encuentro conmovedor es que todos los videntes han optado por la vida familiar. En el momento en que vivimos, la familia es de enorme importancia. Todos viven con la familia. Las que eran adolescentes en ese momento ya son abuelas. ¡Han pasado 37 años!”.
    
“Pero esta decisión tendrá que ser tomada por el Papa”. El archivo está ahora en la Secretaría de Estado. Creo que la decisión final se tomará, concluyó el obispo Hoser.
  
COMENTARIO DE JORGE RONDÓN SANTOS: Con tal de tener más pasta, a los conciliares no les importa envenenar a las almas y conducirlas al Infierno con falsa doctrina y devociones sensibleras y carentes de contenido. Y siendo Medjugorje una de las peores muestras, porque son hasta la fecha más de 40000 “apariciones” sin contenido.
  
Ahora bien, el señor Hoser afirma “El decreto de la antigua conferencia episcopal de la ex-Yugoslavia ya no es relevante”. Entonces, en nombre de la honestidad, ¿cuál es el documento oficial, firmado y sellado que dictamina eso? A no ser, claro, que sea algún Motu próprio (o peor, la propia voluntad de Hoser).
  
De todos modos, los verdaderos Católicos deben estar seguros de que todo el fenómeno mesoropolitano es un fraude urdido por el diablo para engañar a los incautos.
  
Medjugorje: Las llamas de la apostasía asolando la fe de los creyentes

viernes, 8 de diciembre de 2017

EXPOSICIÓN SOBRE EL AVE MARÍA, POR SANTO TOMÁS DE AQUINO

 
PRÓLOGO
Esta Salutación consta de tres partes. Una, es obra del ángel, a saber: «Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú entre las mujeres». Otra, lo es de Isabel, la madre de Juan el Bautista, esto es: «Bendito el fruto de tu vientre». La tercera parte la añadió la Iglesia, es decir: «María», pues el ángel no dijo: Dios te salve, María; sino «Dios te salve, llena de gracia». Y este nombre –María– según su interpretación concuerda con las palabras del ángel, como se pondrá de manifiesto.
  
DIOS TE SALVE, MARÍA, LLENA DE GRACIA, EL SEÑOR ES CONTIGO
En cuanto a lo primero, es digno de considerarse que antiguamente era cosa muy grande el que los ángeles se aparecieran a los hombres; o que los hombres los reverenciasen, cosa que se tenía por un honor máximo. Por donde en honor de Abrahán se dice en la Sagrada Escritura que recibió como huéspedes a los ángeles y que los reverenció.
   
Mas que un ángel reverenciase a un hombre no se oyó nunca, a no ser después que el ángel saludó a la Bienaventurada Virgen, diciéndole reverentemente: «Dios te salve». Mas la razón de que antiguamente no reverenciase el ángel al hombre, sino el hombre al ángel, es que el ángel era superior al hombre; y esto en cuanto a tres cosas:
  
Primera, en cuanto a la dignidad: la razón es que el ángel es de naturaleza espiritual. El Salmo 103, 4 dice: El que hace espíritus a sus ángeles; mas el hombre es de naturaleza corruptible; por donde decía Abrahán (Gén 18, 27): Hablaré a mi Señor, aun cuando sea polvo y ceniza. No era, pues, decoroso que una criatura espiritual e incorruptible reverenciase a una corruptible, esto es al hombre.
   
La segunda es en cuanto a su familiaridad con Dios. Pues el ángel es familiar de Dios, como asistente suyo. Dan 7, 10 dice: Millares de millares le servían, y miríadas de miríadas le asistían. Mas el hombre es como un extraño y alejado de Dios por el pecado. El Salmo 54, 8 dice: Me alejé huyendo. Por consiguiente es conveniente que el hombre reverencie al ángel, en cuanto que éste es cercano y familiar del rey.
   
La tercera es que el ángel tenía la preeminencia por la plenitud del esplendor de la gracia divina, pues los ángeles participan de la luz divina misma en la plenitud suma. Job 25, 3 dice: ¿Acaso tiene número su milicia, sobre la cual no surgirá su luz? Y por eso siempre se aparecen con luz. Mas los hombres, aunque participen algo de la misma luz de la gracia, sin embargo es poco, y con cierta oscuridad.
   
No convenía, pues, que el ángel reverenciase al hombre hasta que en la naturaleza humana se encontrase alguien que excediese a los ángeles en estas tres cosas. Y ésta fue la Bienaventurada Virgen. Y por eso, para manifestar que ella le superaba en las tres, quiso reverenciarla el ángel. De ahí que dijera: «Dios te salve».
  
Por donde se ve que la Bienaventurada Virgen excedió a los ángeles en estas tres cosas.
  
A) En primer lugar, en la plenitud de la gracia, la cual es mayor en la Bienaventurada Virgen que en cualquier ángel; y por eso, para insinuar esto, el ángel le mostró reverencia, diciendo: «Llena de gracia», como si dijese: Por esto te reverencio, porque me superas en la plenitud de la gracia.
  
Y la Bienaventurada Virgen se dice «llena de gracia» en tres sentidos:
  
Primero, en cuanto al alma, en la que tuvo toda la plenitud de la gracia. Pues la gracia de Dios se da para dos fines: para obrar el bien y para evitar el mal, y en cuanto a estas dos cosas la Bienaventurada Virgen tuvo una gracia perfectísima. Pues ella evitó todo pecado más que santo alguno después de Cristo. Pues el pecado o es el original, y de éste fue purificada en el seno materno por la Inmaculada Concepción; o es el mortal; o el venial; y de éstos estuvo libre. Por donde en el Cant 4, 7 se dice: Toda hermosa eres, amiga mía, y en ti no hay mancha alguna. San Agustín escribe en el libro De Natura et Gratia: Exceptuando a esta Virgen, si pudiésemos reunir a todos los santos y santas cuando vivían sobre la tierra y preguntarles si estaban exentos de todo pecado, todos responderían a una voz: Si dijéramos que no tenemos pecado, nos engañamos y la verdad está ausente de nosotros. Exceptuando, pues, a la santa Virgen María, acerca de la cual, por el honor debido a Nuestro Señor, cuando se trata de pecados, no quiero mover absolutamente ninguna cuestión, porque sabemos que a ella le fue conferida más gracia para vencer por todos sus flancos al pecado, pues mereció concebir y dar a luz al que nos consta que no tuvo pecado alguno.
   
Ella también practicó todas las virtudes, mientras otros santos sólo algunas: pues uno fue humilde, otro casto, otro misericordioso; y por eso se ponen como ejemplo de virtudes especiales, como San Nicolás cual ejemplo de misericordia, etc.. Mas la Bienaventurada Virgen se pone como ejemplo de todas las virtudes: pues en ella encuentras un ejemplo de humildad; en Lc 1, 3 dice: He aquí la esclava del Señor; y más adelante, en el verso 48: Miró la humildad de su sierva; de castidad: pues no conozco varón (verso 34); y de todas las virtudes, como es claro. Así pues, la Bienaventurada Virgen está llena de gracia ya en cuanto a practicar el bien, ya en cuanto a evitar el mal.
  
En segundo sentido, estuvo llena de gracia en cuanto a su redundancia del alma en la carne o el cuerpo. Pues es grande en los santos tener tanta gracia que santifique el alma; mas el alma de la Bienaventurada Virgen estuvo llena de tal manera que de ella redundó la gracia en su carne, de modo que concibiese al Hijo de Dios mediante ella (su carne). Y por eso dice Hugo de San Víctor: Puesto que en su corazón ardía especialmente el amor del Espíritu Santo, por eso en su carne hacía maravillas, en cuanto que de Ella habría de nacer el Dios y hombre. En Lc 1, 35 se dice: Pues el Santo, que nacerá de ti, se llamará Hijo de Dios.
  
En tercer sentido, en cuanto a su redundancia respecto de los hombres. Pues es grande en cualquier santo el tener tanta gracia que baste para la salvación de muchos; pero si alguno tuviese tanta que fuera suficiente para la salvación de todos los hombres del mundo, esto sería lo máximo: esto es lo que ocurre en Cristo y en la Bienaventurada Virgen. Pues en todo peligro puedes lograr la salvación por la misma gloriosa Virgen. Por donde en el Cant 4,4 se dice: Mil escudos –esto es: remedios contra los peligros– penden de ella. E igualmente en toda práctica de la virtud la puedes tener como auxilio; y por eso dice ella misma: En mí hay toda esperanza de vida y de virtud (Eclo 14, 15).
  
Así pues, está llena de gracia y excede a los ángeles en la plenitud de la gracia; y por esto se la llama convenientemente María, nombre que se interpreta «iluminada en sí misma». Por donde en Is 58, 11 se dice: Llenará de esplendores tu alma; y se interpreta también «iluminadora de los otros», en cuanto al mundo entero; y por eso se asemeja al sol y a la luna.
  
B) En segundo lugar, excede a los ángeles en cuanto a la familiaridad divina. Y refiriéndose a esto el ángel dijo: «El Señor es contigo». Como si dijera: Por esto te reverencio, porque tú eres más familiar con Dios que yo, pues «el Señor está contigo». «El Señor» denota al Padre con el Hijo mismo (de ambos), cosa que ningún ángel ni criatura alguna tuvo. Lc 1, 35 dice: Pues el Santo, que nacerá de ti, será llamado Hijo de Dios. El Hijo Señor en el vientre: Is 12, 6 dice: Alégrate y alaba, habitación de Sión, porque es grande el que está en medio de ti, el Santo de Israel. Por consiguiente, está de distinta manera con la Bienaventurada Virgen que con el ángel, pues con ella está como Hijo y con el ángel como Señor. Y está el Espíritu Santo como en su templo; por donde se dice de ella en la Liturgia: Templo del Señor, sagrario del Espíritu Santo, ya que concibió por obra del Espíritu Santo: Lc 1, 35 dice: El Espíritu Santo vendrá sobre ti.
  
Así pues, la Bienaventurada Virgen es más familiar para con Dios que el ángel, pues está con ella el Padre Señor, el Hijo Señor y el Espíritu Santo Señor; es decir: toda la Trinidad. Y por eso se canta, refiriéndose a ella: Noble triclinio de toda la Trinidad.
   
Esta frase «el Señor es contigo» es la más grande que se pueda decir a uno. Con razón, pues, el ángel reverencia a la Bienaventurada Virgen, porque siendo Madre del Señor, por eso también es Señora. Por lo cual le conviene este nombre, María, que en siriaco significa Señora.
  
C) En tercer lugar, excede a los ángeles en cuanto a la pureza: porque la Bienaventurada Virgen no sólo era pura en sí misma; sino que procuró la pureza a otros. Pues ella misma fue purísima tanto en cuanto a la culpa, ya que no incurrió ni en pecado mortal ni en venial; y lo mismo en cuanto a la pena.
  
Tres maldiciones se dieron a los hombres por el pecado.
  • La primera se dio a la mujer, a saber: que concebiría con corrupción, que llevaría lo concebido con molestias; y lo daría a luz con dolor. Mas de esta maldición fue inmune la Bienaventurada Virgen, pues concibió al Salvador sin corrupción, lo llevó con solaz, y lo dio a luz con alegría. Isaías 35, 2 dice: Fructificará copiosamente, y se regocijará llena de alborozo, y entonará himnos.
  • La segunda maldición se dio al hombre, a saber, que con sudor comería su pan. De ésta también estuvo inmune la Bienaventurada Virgen, porque, como dice el Apóstol en 1 Corintios (7, 34), las vírgenes están libres de las preocupaciones de este mundo y se dedican sólo a Dios.
  • La tercera maldición fue común para varones y mujeres, a saber: que volverían al polvo. Y de ésta también estuvo inmune la Bienaventurada Virgen, ya que fue asunta al cielo en cuerpo y alma. Pues creemos en el dogma de la Asunción, que después de su muerte (dormición de la Virgen María, el 13 de agosto) fue resucitada y llevada al cielo. En el Salmo 131, 8 se dice: Levántate, Señor, y ven a tu mansión: tú y el arca de tu santificación.
  
BENDITA TÚ ENTRE LAS MUJERES
Así pues, estuvo inmune de toda maldición y, por consiguiente, «[fue] bendita entre [todas] las mujeres», porque ella sola puso bajo sus pies la maldición, portó la bendición y abrió la puerta del paraíso. Y por eso le conviene también el nombre de María, que se interpreta [así mismo] «estrella del mar»; porque así como los navegantes se dirigen al puerto por la estrella del mar, así también los cristianos por María se dirigen a la gloria.
  
BENDITO EL FRUTO DE TU VIENTRE
El pecador a veces busca en alguna cosa lo que no puede conseguir; pero lo consigue el justo. Prov 13,22 dice: La hacienda del pecador está reservada para el justo. Así Eva buscó el fruto y en él no encontró todo lo que deseaba; mas la Bienaventurada Virgen encontró en su fruto todo lo que deseó.
  
Pues Eva en su fruto deseó tres cosas.
  • La primera: Lo que falsamente le prometió el diablo, a saber: que serían como dioses, conocedores del bien y del mal: Seréis –dijo aquel mentiroso– como dioses, según se dice en Génesis 3,5. Y mintió, porque es mentiroso y el padre de la mentira. Pues Eva por la comida de aquel fruto no vino a ser semejante a Dios, sino desemejante: pues, pecando, se apartó de Dios, su salvador, por lo cual también fue expulsada del paraíso. Pero esto lo encontró la Bienaventurada Virgen y todos los cristianos en el fruto de su vientre: ya que por Cristo nos unimos y asemejamos a Dios. En la 1ª Epístola de Juan (3, 2) se dice: Cuando aparezca, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. 
  • La segunda: Eva en su fruto deseó el deleite, porque (parecía) bueno para comer. Pero no lo encontró, porque enseguida se conoció desnuda, y tuvo dolor. Mas en el fruto de la Virgen encontramos la suavidad y la salvación. Juan 6, 55 dice: El que come mi carne tiene vida eterna. 
  • La tercera: El fruto de Eva era bello de aspecto; pero es más bello el de la Virgen, en el cual desean contemplar los ángeles. El Salmo 44, 3 dice: Bello es su aspecto, más que el de los hijos de los hombres: y esto es porque es esplendor de la gloria del Padre.
 
No pudo, pues, Eva encontrar en su fruto lo que tampoco puede encontrar ningún pecador en los pecados. Por eso busquemos las cosas que deseemos en el fruto de la Virgen.
  
Este fruto es bendito de Dios, porque de tal manera lo colmó Dios de toda gracia que llegó hasta nosotros, manifestándole por ello reverencia. Efesios 1, 3 dice: Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendición en Cristo. Se la manifiestan los ángeles, pues en el Apocalipsis 7, 12 dicen: La bendición y la claridad y la sabiduría y la acción de gracias, el honor y la virtud y la fortaleza sean dadas a nuestro Dios; y se la manifiestan los hombres: el Apóstol en Filipenses 2, 11 dice: Toda lengua confiese que Jesucristo está en la gloria del Padre; y en el Salmo 117, 26 se dice: Bendito el que viene en nombre del Señor.
  
Así, pues, es bendita la Virgen; pero más bendito todavía es su fruto.
   
NOTA
El nombre de Jesús, que añadimos al bendito es el fruto de tu vientre, procede de Urbano IV (1261-1264). La parte final de nuestra Avemaría [Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén] fue añadida por San Pio V (1566-1572), de santa y feliz memoria (su cuerpo es incorrupto en la Basílica Patriarcal Santa María la Mayor).

lunes, 4 de diciembre de 2017

NOVENA EN HONOR A SANTA LUCÍA, VIRGEN Y MÁRTIR

ADVERTENCIA GENERAL
La verdadera devoción con los Santos consiste en la imitación de sus virtudes; para adquirir estas, en el grado que respectivamente corresponde al estado de cada uno, es necesaria la enmienda de la vida; y así la primera advertencia es, que cualquiera que desee hacer con fruto esta novena, procure en el primer día de ella confesar y comulgar con la mejor disposición que le sea posible, para que poniéndose por este medio en amistad y gracia de Dios, sean meritorias y satisfactorias las obras buenas que hiciere durante la novena, lo que no tendrían sin la circunstancia de estar hechas en gracia; y para que las peticiones sean más seguramente oídas y concedidas por Dios, siendo hechas en su amistad. Pero si el que empieza esta novena no siente en sí conciencia de pecado mortal, podrá hacer su confesión y comunión el primero o último día, o aquel que más bien le parezca y en que tenga mayor proporción.
 
Además de esto, será conveniente que en cada uno de los días de la novena, procure ejercitarse en alguna obra de virtud, especialmente de las que resplandecieron más en la Santa Mártir, para aprovechar por medio de este ejercicio en su imitación. Estas prácticas de virtud, para todos los días no se señalan en esta novena, por ser cosa difícil el ocurrir a las necesidades particulares con una distribución hecha por regla general: mejor es que esto se quede al arbitrio y prudencia del que hace la novena, o que acertado, tome por ejercicio para cada día aquellas obras de virtud mas proporcionadas para desarraigar sus vicios, vencer sus pasiones, principalmente la dominante y alcanzar la perfección propia de su estado. Será bueno leer todos los días al menos una parte de la vida de la Santa, que con este fin está puesta al principio, para más fácilmente encontrar la materia de imitación de sus virtudes. En común solo se puede decir, que será medio muy proporcionado para conseguir lo que se pide, y sacar provecho de la Novena, ayunar un día de ella; dar en otro alguna limosna; tener en otro un rato de oración, más de la ordinaria; mortificar en otros días las potencias y sentidos; etc.
 
Para alcanzar el fin que cada uno se propone en esta Novena, será muy importante recurrir a la intercesión y patrocinio de la Reina de los Ángeles María Santísima, nuestra piadosa Madre; porque todos los favores y beneficios que Dios hace a sus criaturas, pasan por la mano liberal de su Madre Santísima como expresamente lo dice el P. San Bernardo.
 
Los fines o motivos que se pueden tener en hacer la Novena, son: el adquirir una virtud especial por la mediación y ruegos de esta Santa Mártir, por ejemplo la castidad, la paciencia u otras, al vencer algún vicio, pasión o tentación; el librarse de alguna tribulación o enfermedad, con particularidad de los males de la vista; el acierto en la elección de estado, o en la elección de consorte para el del matrimonio; también se puede pedir en esta Novena, como en otras, algunos de los bienes temporales, en cuanto conducen para pasar santamente esta vida transitoria, y merece en ella la eterna; finalmente, se puede pedir en esta Novena el feliz éxito de un viaje, de una navegación, de cualquier pretensión, y se puede esperar el conseguir por ella el desempeño de cualquier empleo u oficio de importancia.
  
En cuanto al tiempo, se puede empezar nueve días antes de la fiesta de la Santa, para concluirla en su día; y se puede hacer siempre que concurran alguno o algunos de los motivos que se han apuntado, para hacer la Novena; tomando nueve días continuados o interpolados, según la proporción que se tenga; pues no es menester que si se interrumpe algún día, se vuelva a empezar de nuevo, sino suplir o continuar desde donde se dejó; porque no es el número de días al de palabras, lo que da eficacia a las oraciones, sino el espíritu, el fervor y perseverante devoción, con que se dirigen a Dios por medio de los Santos.
  
Puesto de rodillas delante del altar o imagen de Santa Lucía, se dará principio con la señal de la Cruz, y levantando el corazón a Dios, procurará alentar la confianza y avivar la fe; haciéndose presente con la consideración a toda la Corte Celestial, y a la Reina de los Ángeles nuestra especial abogada, en cuya presencia con humildad, dolor y arrepentimiento, dirá el Acto de Contrición acostumbrado.
   
NOVENA EN HONOR A SANTA LUCÍA, VIRGEN Y MÁRTIR
 
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
ORACIÓN PREPARATORIA
Gloriosa Santa Lucía, Virgen y Mártir de Jesucristo; si es para gloria de su Majestad divina, y para honra vuestra, que yo consiga lo que deseo y pido en esta Novena, alcanzadme esta gracia del Señor; y si no enderezad mi petición, y pedid para mí a Dios aquello que más me conviene para mayor gloria suya, vida, salud y provecho de mi alma. Amén.
  
DÍA PRIMERO - 4 DE DICIEMBRE
Dios y Señor de los Ángeles, a quienes encomendáis la guarda y protección de los hombres; yo os ofrezco los merecimientos de estos soberanos Espíritus, y los de vuestra sierva Santa Lucía, a la cual hicisteis la gracia de conservar en un cuerpo mortal la virginal pureza de los celestiales Espíritus; yo os suplico, que por intercesión de esta gloriosa Virgen, me concedáis la virtud de la castidad y pureza de alma, para serviros a imitación de los Ángeles, y el especial favor que te pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
  
ORACIÓN A SANTA LUCÍA PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosa Santa Lucía, virgen castísima y dechado de pureza, mártir ilustre, gloria de Sicilia, columna firme de la Iglesia cristiana, cuyos enemigos venciste derramando tu propia sangre, estableciste su fe con la valerosa confesión que hiciste de ella delante del tirano, y con los prodigios con los que Dios hizo glorioso tu martirio; universal protectora en tu vida, y después de tu dichosa muerte, de los que devota y confiadamente se encomiendan a tu intercesión, como lo experimentó tu propia madre Eutiquia, librándose por tus oraciones del flujo de sangre que padecía, y lo han experimentado en todos los tiempos tus devotos en todos sus males, y particularmente en los de la vista, de que eres especial Abogada; yo alabo y doy gracias al Señor por todos los privilegios, gracias y virtudes con que te ennobleció para que fueses digna esposa de mi Señor Jesucristo, templo y grata morada del Espíritu Santo; y te suplico afectuosa y rendidamente, que interpongas tus ruegos con el Señor, y me alcances de su clemencia y liberalidad, las virtudes necesarias para conseguir la perfección que corresponde a mi estado, una fe firme, una esperanza constante y una encendida caridad; verdadero arrepentimiento de mis pecados, luz y acierto para hacer una confesión bien hecha de todos ellos, y una eficaz resolución de mejorar mi vida; también confío librarme por tu intercesión de toda ceguedad, tanto corporal como espiritual, para que haciendo mientras me dure esta vida, obras dignas de la luz, merezca ver la luz de Dios en la vida eterna; igualmente espero conseguir la gracia especial que pido en esta Novena para honra tuya y mayor gloria de Dios, para siempre amarle y nunca más ofenderle. Amén.
 
Ahora, alentando cuanto se pudiere la confianza, con las palabras que a cada uno le dictare su afecto, le pedirá por medio de la Santa, el favor que en especial desea conseguir. Y luego para obligar más a Dios, pondrá por intercesora a la Reina de los Ángeles.
   
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA
Soberana Reina de los cielos y Señora de todos los nueve Coros, María Santísima, digna Madre de mi Señor Jesucristo, templo vivo de la Divinidad y depósito de los tesoros de su gracia, principio de nuestro remedio, restauradora de la universal ruina del linaje humano, nuevo gozo de los Santos, gloria de las obras del Altísimo, y único instrumento de su Omnipotencia; confiésote por Madre dulcísima de misericordia, refugio de los miserables, amparo de los pobres y consuelo de los afligidos; y todo lo que en Ti, por Ti y de Ti confiesan los espíritus Angélicos y los Santos todo lo confieso; y lo que en Ti y por Ti alaban a la Divinidad, y la glorifican, todo lo alabo y glorifico, y por todo te bendigo, magnifico, confieso y creo; y pues el poder Divino convida a todos los pobres desvalidos, ignorantes, pecadores, grandes, pequeños, enfermos, flacos, y a todos los hijos de Adán, de cualesquiera estados, condiciones y sexos, Prelados, Príncipes e inferiores para que vengan por su remedio a su infinita y liberal providencia, por medio de vuestra intercesión, porque sola Vos, piadosísima Madre de los pecadores y Virgen purísima, de quien tomó carne humana el Verbo, sois poderosa para solicitar nuestro remedio y alcanzarle: por tanto, sagrada Reina de todas las Jerarquías, os pido y suplico en nombre de todas ellas, nos alcancéis de vuestro querido Hijo la exaltación de su santo Nombre en todas las cinco partes del mundo, la salud espiritual de todas las almas, la extirpación de las herejías, la ruina del soberbio príncipe de las tinieblas, la universal extensión de la Santa Iglesia, y la paz y concordia entre los Príncipes cristianos, para que todos alabemos el santo nombre de Jesucristo, a quien sea la gloria por infinitos siglos de los siglos. Amén.
  
GOZOS EN HONOR A SANTA LUCÍA, VIRGEN Y MÁRTIR
  
Pues quien devoto confía
En vos, halla intercesora:
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
   
De nobles padres nacisteis
En Zaragoza de Sicilia,
Y a vuestra ilustre familia
Nuevo esmalte la añadiste;
En tu Oriente al mundo diste
Y al Cielo nueva alegría.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.

Tu eficaz mediación
Con Águeda, dio la vida
A tu madre, que afligida
Suplicó su intercesión;
La sanó vuestra oracion
Del flujo que padecía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
  
Si a un joven le diste enojos,
Que abrasaba impuro fuego,
Fue porque viéndolo ciego
Le diste tus propios ojos;
Del triunfo fueron despojos,
Que tu candor conseguía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
  
Del Cielo fue inspiración
Resolución tan briosa,
Con que salís victoriosa
Del fuego de su pasión;
En tan proclamada acción
Os lleváis la primacía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
  
De liberal blasonásteis
Dándole tus ojos bellos;
Si él se desojó por ellos,
Tú por él te desojaste:
Amor con amor pagaste,
Mas tu amor a otro quería.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
    
Pascasio, Juez, te prendió,
Sabiendo que eras cristiana,
Y a la casa más profana
Que te llevasen mandó;
Por este medio pensó
Que tu candor mancharía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
  
Se desengañó, cuan loca
Su vana presunción era,
Cuando al juzgarte ligera;
Te halló que eras firme roca
Pues de donde tu pie toca,
Moverte en vano porfía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
   
Viendo que no os puede arrancar
Porque raíz es tu planta,
Manda en tu blanca garganta
Un cuchillo traspasar;
Que no podía faltar
Hierros a su tiranía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
   
Por eso, según receló
Vuestro esposo celestial,
Se os mostró tan liberal
Enviándoos el pan del Cielo;
Al tener cuchillo al cuello
Tal convite se seguía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
   
Sois de la vista abogada,
Admitid, pues, nuestros ruegos
Y a vuestros devotos ciegos
Dadnos vista mejorada;
En la gloria tan deseada
Veros piden con fe pía.
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
  
Pues quien devoto confía
En vos, halla intercesora
Sednos nuestra protectora,
Gloriosa Santa Lucía.
 
Antífona: ¡Oh Lucia, Esposa de Jesucristo! eres columna firme: todo el pueblo cristiano aguarda que recibas la corona de la vida.
  
V. La gracia fue derramada en tus labios.
R. Por esto Dios te bendijo para siempre.
 
ORACIÓN
Señor Dios Salvador nuestro, escuchad benigno nuestras súplicas, para que así como nos alegramos en la solemnidad de la bienaventurada Santa Lucía, vuestra virgen y mártir, así también seamos encendidos con piadosos afectos de devoción. Por nuestro Señor Jesucristo vuestro Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.
 
Bendito, alabado, ensalzado y glorificado, y de todos muy amado sea el Santísimo Sacramento del altar, y la Purísima Concepción de María Santísima, Madre de Dios y Señora nuestra, concebida sin mancha de pecado original, desde el primer instante de su ser natural. Amén Jesús.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 5 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de los Arcángeles, a los cuales encomendáis los negocios gravísimos de vuestra gloria, y utilidad de los hombres, yo os ofrezco los merecimientos de estos diligentísimos espíritus, y los de vuestra sierva Santa Lucía, prontísima ejecutoria de vuestra voluntad, y muy diligente en todas las cosas tocantes al cumplimiento de vuestro santo servicio; y os suplico que por su intercesión me concedáis una caridad perfecta para amaros y serviros, a imitación de los santos Arcángeles, y el especial favor que pido en esta Novena, para mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
 
Las demás oraciones, los Gozos y la Oración, y la Jaculatoria se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 6 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de los Principados, que por vuestro medio de los Ángeles y Arcángeles cuidan de la salud de los hombres, alumbrando, instruyendo y mandando; yo os ofrezco los merecimientos de estos celosísimos espíritus, y los de vuestra sierva santa Lucia, a quien comunicasteis vuestro espíritu principal para vencer a sus enemigos; y os suplico que por su intercesión me concedáis la victoria de los enemigos del alma, y el favor especial que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
 
Las demás oraciones, los Gozos y la Oración, y la Jaculatoria se rezarán todos los días.
 
DÍA CUARTO - 7 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de las Potestades, que tienen especial poder para refrenar los demonios; yo os ofrezco los merecimientos de estos poderosísimos espíritus, y los de vuestra sierva Santa Lucia, a quien hicisteis participante de los privilegios de este coro celestial; y os suplico me concedáis una firme fe y segura confianza en vuestros auxilios para vencer a mis enemigos exteriores; y el favor particular que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
  
DÍA QUINTO - 8 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de las Virtudes, por las cuales hacéis milagros y prodigios, propios de vuestro soberano poder; yo os ofrezco los merecimientos de estos prodigiosos espíritus, y los de vuestra sierva Santa Lucia, por cuyo medio obráis muchos milagros a favor de los que devotamente la invocan, y los obrasteis maravillosos en su gloriosos martirio; yo os suplico me concedáis por su intercesión las virtudes verdaderas para agradaros y serviros, particularmente la de la caridad con mis prójimos; y el favor especial que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
 
Las demás oraciones, los Gozos y la Oración, y la Jaculatoria se rezarán todos los días.
 
DÍA SEXTO - 9 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de las Dominaciones, que presiden a los espíritus inferiores, ministros de vuestra providencia, y ellos se sujetan a vuestra voluntad, prontos siempre para ejecutarla; yo os ofrezco los merecimientos de estos excelentes espíritus, y los de vuestra sierva Santa Lucia, a la cual comunicasteis el dominio sobre muchas de las criaturas; y os suplico que por su intercesión me concedáis el dominio de mis pasiones desordenadas, y el favor especial que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
 
Las demás oraciones, los Gozos y la Oración, y la Jaculatoria se rezarán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO - 10 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de los Tronos, en que descansáis como en trono de vuestra gloria y asiento de vuestra majestad, yo os ofrezco los merecimientos de estos altísimos espíritus, y los de vuestra sierva Santa Lucia, que con humildad, castidad y perfecta oración, preparo su alma para que fuese digno trono y asiento de vuestra grandeza; y os suplico que por su intercesión adornéis mi alma con tan preciosas virtudes, y me concedáis el favor especial que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
 
Las demás oraciones, los Gozos y la Oración, y la Jaculatoria se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 11 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de los Querubines, que están adornados de perfectísima sabiduría; yo os ofrezco los merecimientos de estos sapientísimos espíritus, y los de vuestra sierva Santa LucÍa, a la cual llenasteis de la sabiduría del Cielo y Ciencia de los santos; y os suplico me concedáis un conocimiento claro de las cosas espirituales y divinas, con que yo me adelante en la ciencia de la salud, y juntamente el favor especial que pido en esta novena a mayor honra y gloria vuestra. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
 
Las demás oraciones, los Gozos y la Oración, y la Jaculatoria se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 12 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria.
 
Dios y Señor de los Serafines, que os aman con un amor ardientísimo, yo os ofrezco los merecimientos de estos abrazados espíritus, y los de vuestra sierva Santa Lucia, tan abrazada del sagrado fuego de vuestro amor, que dio su vida gustosa en el martirio, por manifestar su caridad con la mayor prueba de que ella señala el Evangelio; yo os suplico que por su intercesión me concedáis una abrazada caridad, que me haga desear padecer por vuestro amor, y la perseverancia final en vuestra gracia, juntamente el favor especial que pido en esta novena a mayor honra y gloria vuestra y provecho de mi alma, para siempre amaros y nunca más ofenderos. Amén. Padre Nuestro y Ave María.
 
Las demás oraciones, los Gozos y la Oración, y la Jaculatoria se rezarán todos los días.

sábado, 2 de diciembre de 2017

DEL ANTICRISTO, POR ADSO DE MONTIER OSB

Predicación del Anticristo (xilografía del siglo XV)
  
Traemos en esta oportunidad un documento único: El nacimiento y el tiempo del Anticristo, una carta escrita por el abad Adso de Montier a la reina Gerberga de Sajonia, esposa del rey Luis IV “de Ultramar” de Francia. Esta carta, si bien contiene algunas referencias y expectaciones de la época, manifiesta las ideas centrales sobre cómo serían el nacimiento, obras, embustes y persecuciones del Anticristo, y lo que después de su muerte sucederá.
  
EPÍSTOLA ADSÓNIS AD GERBÉRGAM REGÍNAM, DE ORTU ET TÉMPORE ANTICHRÍSTI
  
Excellentíssimæ regínæ ac regáli dignitáte pollénti, Deo diléctæ ómnibus quæ sanctis amábili, monachórum matri et sanctárum vírginum duci, dóminæ regínæ Gerbérgæ, frater Adso, suórum ómnium servórum últimus, glóriam et pacem sempitérnam.
 
Ex quo, dómina mater, misericórdiæ vestræ grátiam promérui, semper vobis in ómnibus fidélis fui, tánquam próprius servus. Unde, quámvis indígne sint apud Dóminum preces oratiónis meæ, tamen pro vobis et pro senióre vestro, dómino rege, necnon et pro filiórum vestrórum incolumitáte Dei nostri misericórdiam exóro, ut vobis et culmen impérii in hac vita dignétur conserváre et vos fáciat in cœlis post hanc vitam se cum felíciter regnáre. Quóniam si Dóminus vobis prosperitátem dedérit et fíliis vitam longiórem, scimus indubitánter et crédimus Ecclésiam Dei exaltándam et nostræ religiónis órdinem magis ac magis multiplicándum. Hoc ego, fidélis vester, opto et valde desídero, qui, si potuíssem vobis totum regnum adquirére, libentíssime fecíssem. Sed, quia illud facére non váleo, pro salúte vestra filiórum quæ vestrórum Dominum exorabo, ut grátia Ejus in opéribus vestris semper vos prævéniat, et glória Íllius piæ et misericórditer subsequátur, ut, divínis inténta mandátis, póssitis adímplere bona, quæ desiderátis, unde coróna vobis detur regni cœléstis.
  
Ígitur quía pium stúdium habétis Scriptúras audíre et frequénter lóqui de nostro Redemptóre, sive étiam scire de Antichrísti impietáte et persecutióne, necnon et potestáte ejus et generatióne, sicut mihi, servo nostro, dignáta estis præcípere, vólui áliqua vobis scríbere et de Antichrísto ex parte certam reddére, quámvis non indigeátis a me hoc audíre, quía apud vos habétis prudentíssimum pastórem, dóminum Roricónem, claríssimum spéculum tótius sapiéntiæ atque eloquéntiæ ac valde necessárium nostra ætáte.
   
Ergo, de Antichrísto scire voléntes, primo notábitis, quáre sic vocátus sit. Ídeo scílicet, quia Christo in cunctis contrárius erit et Christo contrária fáciet. Christus venit húmilis, ille ventúrus est supérbus. Christus venit húmiles erígere, peccatóres justificáre, ille e contra húmiles ejíciet, peccatóres magnificábit, ímpios exaltábit sempérquæ vítia, quæ sunt contrária virtútibus, docébit, legem evangélicam dissipábit, demónum cultúram in mundo revocábit, glóriam própriam quǽret et omnipoténtem Deum se nominábit.
  
Hic ítaque Antichrístus multos habet suæ malignitátis minístros, ex quíbus jam multi in mundo precessérunt, quális fuit Antíochus, Nero, Domiciánus. Nunc quóque, nostro témpore, Antichrístos multos nóvimus esse. Quicúmque enim, sive láicus, sive canónicus, sive étiam mónachus, contra justítiam vivit et órdinis sui régulam impúgnat et quod bonum est blasphémat, Antichrístus est, miníster sátanæ est.
 
Sed jam de exórdio Antichrísti videámus. Non áutem quod dico ex próprio sensu excógito vel fingo, [at] in libris diligénter relegéndo hæc ómnia scripta invénio.
  
Sicut ergo auctóres nostri dicunt, Antichrístus ex pópulo Judæórum nascétur, de tribu scílicet Dan, secúndum prophetíam dicéntem: Fiat Dan colúber in via, cerástes in sémita. Sicut enim serpens in via sedébit et in sémita erit, ut eos, qui per sémitas justítiæ ambúlant, fériat et venéno suæ malítiæ occídat. Nascétur áutem ex patris et matris copulatióne, sicut et álii hómines, non, ut quídam dicunt, de sola vírgine. Sed tamen totus in peccáto concipiétur, in peccáto generábitur et in peccáto nascétur. In ipso vero conceptiónis suæ inítio diábolus simul introíbit in úterum matris ejus et ex virtúte diáboli confovébitur et contutábitur in ventre matris et virtus diáboli semper cum illo erit.
  
Et sicut in matrem Dómini nostri Jesu Christi Spíritus Sanctus venit et eam sua virtúte obumbrávit et divinitáte replévit, ut de Spíritu Sancto concíperet et quod nascerétur divínum esset ac sanctum, ita quóque diábolus in matrem Antichrísti descéndet et totam eam replébit, totam circumdábit, totam tenébit, totam intérius et extérius possidébit, ut, diábolo cooperánte, per hóminem concípiet et quod natum fuérit totum sit iníquum, totum malum, totum perdítum. Unde et ille homo fílius perditiónis appellátur, quia in quántum póterit genus humánum perdet et ipse in novíssimo perdétur.
  
Ecce audístis, quáliter nascétur. Audíte étiam locum, ubi nasci débeat. Nam, sicut Dóminus ac Redémptor noster Bethléem sibi prevídit, ut ibi pro nobis humanitátem assúmere et nasci dignarétur, sic diábolus illi hómini perdíto, qui Antichrístus dicitur, locum novit aptum, unde radix ómnium malórum oríri débeat, scílicet civitátem Babylóniæ. In hac enim civitáte, quæ quóndam fuit ínclita et gloriósa urbs Gentílium et caput regni Persárum, Antichrístus nascétur. Et in civitátibus Bethsáida et Corozáim nutríri et conservári dícitur, quíbus civitátibus Dóminus in evangélio impropérat, dicens: Væ tibi, Bethsáida, væ tibi, Corozáim. Habébit áutem Antichrístus magos, maléficos, dívinos et incantatóres, qui eum, diábolo inspirante, nútrient et docébunt in omni iniquitáte, falsitáte et nefária arte et malígni spíritus erunt duces ejus, sócii semper et cómites indivísi. Deínde Hierosólymam véniens, omnes Christiános, quos ad se convertére non póterit, per vária torménta jugulábit et suam sedem in templo sancto parábit. Templum étiam destrúctum, quod Salómon Deo ædificávit, in statum suum restaurábit et circúmcidet se, et fílium Dei omnipoténtis se esse mentiétur.
 
Reges autem et príncipes primum ad se convértet, deínde per illos cœ́teros pópulos. Loca vero, per quæ Christus Dóminus ambulávit, ibit et prius déstruet quod Dóminus illustrávit. Deínde per univérsum orbem núntios mittet et prædicatóres suos. Prædicátio autem ejus et potéstas tenébit a mari úsque ad mare, ab oriénte úsque ad occidéntem, ab aquilóne úsque ad septentriónem. Fáciet quóque signa multa, mirácula magna et inaudíta. Fáciet ignem de cœlo terribíliter veníre, árbores súbito florére et arescére, mare turbári et súbito tranquillári, natúras in divérsis figúris mutári, aquárum cursus et órdinem convérti, área ventis et commotiónibus multimódis agitári et cœ́tera innumerabília et stupénda, mórtuos étiam in conspéctu hóminum suscitári, ita ut in errórem inducántur, si fiéri potest, étiam elécti. Nam quando tanta ac tália signa vidérint étiam illi, qui perfécti et elécti Dei sunt, dubitábunt, utrum sit ipse Christus, qui in fine mundi secúndum Scriptúras ventúrus est, annon. Excitábit autem persecutiónem sub omni cœlo supra Christiános et omnes eléctos. Eríget ítaque se contra fidéles tribus modis, id est, terróre, munéribus et miráculis. Dabit in se credéntibus áuri atque argénti cópias.
   
Quos vero non póterit munéribus corrumpére, superábit terróre. Quos autem terróre non póterit, signis et miráculis sedúcere temptábit. Quos nec signis póterit, in conspéctu ómnium miserábili morte cruciátos crudéliter necábit. Tunc erit talis tribulátio, qualis non fuit super terram ex témpore, quo gentes esse cœpérunt usque ad tempus illud. Tunc qui in agro sunt, fúgient ad montes et qui supra tectum, non descéndet in domum suam, ut tollat áliquid de ea. Tunc omnis fidélis Christiánus, qui invéntus fuérit, aut Deum negábit, aut, sive per ferrum, sive per ignem fornácis, sive per serpéntes, sive per béstias, sive per áliud quódlibet genus torménti, intéribit, si in fide permánserit.
 
Hæc autem tam terríbilis et timénda tribulátio tribus annis manébit in toto mundo et dimídio. Tunc breviabúntur dies propter eléctos. Nisi enim Dóminus abbreviásset dies, non fuísset salva omnis caro. Tempus si quidem, quando idem Antichrístus véniat, vel quándo dies judícii apparére incípiat, Paulus apóstolus, in epístola ad Thessalonicénses: Rogámus vos, per advéntum Dómini nostri Jesu Christi, maniféstat, eo loco, ubi ait: Quóniam, nisi venérit discéssio primum et revelátus fúerit homo peccáti et fílius perditiónis. Scimus enim quóniam post regnum Græcórum, sive étiam post regnum Persárum, ex quíbus unumquódque suo témpore magna glória víguit et máxima poténtia flóruit, ad últimum quóque, post cœ́tera regna, regnum Romanórum cœpit, quod fortíssimum ómnium superiórum regnórum fuit et ómnia regna terrárum sub dominatióne sua hábuit, omnes quæ populórum natiónes Románis subjacébant et serviébant ejus sub tribúto.
 
Inde ergo dicit Paulus apostólus, Antichrístum non ántea in mundum esse ventúrum, nisi venérit discéssio primum, id est, nisi prius discessérint ómnia regna a Románo império, quæ pridem súbdita erant. Hoc áutem tempus nondum venit, quia, licet videámus Románum impérium ex máxima parte destrúctum, tamen, quámdiu reges Francórum duravérint, qui Románum impérium tenére debent, Románi regni dígnitas ex toto non períbit, quia in régibus suis stabit. Quídam vero doctóres nostri dicunt, quod unus ex régibus Francórum Románum impérium ex íntegro tenébit, qui in novíssimo témpore erit, et ipse erit máximus et ómnium regum últimus. Qui, póstquam regnum suum felíciter gubernáverit, ad últimum Hierosólymam véniet et in monte Olivéti scéptrum et corónam suam depónet. Hic erit finis et consummátio Romanórum Christianórumque impérii. Statim quæ, secúndum prædíctam Pauli apóstoli senténtiam, Antichrístum dicunt affutúrum. Et tunc revelábitur quídem homo peccáti, Antichrístus vidélicet, qui, licet homo sit, fons tamen erit ómnium peccatórum et fílius perditiónis, id est, fílius diáboli, non per natúram, sed per imitatiónem, quia per ómnia adímplevit diáboli voluntátem, quia plenitúdo diabólicæ potestátis et tótius mali ingénii corporáliter habitávit in illo, in quo erunt omnes thesáuri malítiæ et iniquitátis abscónditi.
 
Qui adversátur, id est, contrárius est Christo ómnibus quæ membris ejus, et extóllitur, id est, in supérbiam erígitur, supra omne quod dícitur Deus, id est, supra omnes deos géntium, Hérculem vidélicet, Apóllinem, Jovem, Mercúrium, quos pagáni deos esse estímant. Supra omnes istos deos extollétur Antichrístus, quia majórem et fortiórem se his ómnibus fáciet, et non solum supra hos, sed étiam supra omne quod cólitur, id est, supra sanctam Trinitátem, quæ sólummodo colénda et adoránda est ab omni creatúra. Ita se extóllet, ut in templo Dei sédeat, osténdens se támquam sit Deus. Nam, sicut supra dixímus, in civitáte Babylóniæ natus, Hierosólymam véniens, circúmcidet se, dicens Judǽis: Ego sum Christus vobis repromíssus, qui ad salútem vestram veni, ut vos, qui dispérsi estis, congrégem et deféndam. Tunc cónfluent ad eum omnes Judǽi, estimántes Deum suscípere, sed suscípient diábolum. Sive étiam in templo Dei sedébit Antichrístus, id est, in sancta Ecclésia, omnes Christiános fáciens mártyres, et elevábitur et magnificábitur, quia in ipso erit caput ómnium malórum diábolus, qui est rex super omnes fílios supérbiæ.
  
Sed ne súbito et improvíse Antichrístus véniat, et totum humánum genus suo errore decípiat et perdat, ante ejus exórdium duo magni prophétæ mitténtur in mundum, Enoch scílicet et Elías, qui contra ímpetum Antichrísti fidéles Dei divinis armis præmúnient, et ínstruent eos et confórtabunt et præparábunt eléctos ad bellum, docéntes et prædicántes tribus annis et dimídio. Fílios áutem Ísraël, quicúmque eo tempóre fúerint invénti, hi duo máximi prophétæ et doctóres ad fídei grátiam convértent, et a pressúra tanti túrbinis in parte electórum insuperábilem reddent. Tunc implébitur, quod Scriptúra dicit: Si fúerit númerus filiórum Ísraël sicut aréna maris, relíquiæ salve fient. Póstquam ergo per tres annos et dimídium prædicatiónem suam complevérint, mox incípiet excandescére Antichrísti persecútio, et contra eos primum Antichrístus sua arma corrípiet eos que interfíciet, sicut in Apocalýpsi dícitur: Et cum finiérint, ínquit, testimónium suum, béstia, quæ ascéndet de abýsso, fáciet advérsus eos bellum, et vincet eos et occídet illos. Póstquam ergo isti duo interfécti fúerint, inde cœ́teros fidéles perséquens, aut Mártyres gloriósos fáciet, aut apóstatas reddet. Et quicúmque in eum credíderint, signum carácteris ejus in fronte accípient.
  
Sed quia de princípio ejus dixímus, quem finem hábeat dicámus. Hic ítaque Antichrístus, diáboli fílius, et tótius malítiæ ártifex péssimus, cum per tres annos et dimídium, sicut prædíctum est, magna persecutióne totum mundum vexávit et omnem pópulum Dei váriis poenis cruciábit. Póstquam Elíam et Enoch interfecérit, et cœ́teros in fide permanéntes martýrio coronáverit, ad últimum véniet judícium Dei super eum, sicut beátus Paulus scribit, dicens: Quem Dóminus Jesus interfíciet spíritu oris sui. Sive Dóminus Jesus interfecérit illum poténtia virtútis suæ, sive Árchángelus Míchaël interfecérit illum, per virtútem Dómini nostri Jesu Christi occidétur, non per virtútem cujúslibet Ángeli vel Archángeli. Tradunt áutem doctóres, quod in monte Olivéti Antichrístus occidétur in papilióne et in sólio suo, in illo loco, contra quem ascéndit Dóminus ad cœlum.
  
Debétis áutem scire, quia, póstquam fúerit Antichrístus occísus, non statim véniet dies judícii, nec statim véniet Dominus ad judícium, sed, sicut ex libro Daniélis intellígimus, quadragínta dies Dóminus concédet eléctis, ut agant pœniténtiam, proptérea quia sedúcti sunt ab Antichrísto. Póstea vero quam hanc pœniténtiam explevérint, quántum témporis spátium fiat, quoúsque Dóminus ad judícium véniat, nullus est qui sciat, sed in dispositióne Dei manet, qui ea hora sǽculum judicábit, qua ante sǽcula judicándum esse præfíxit.
 
Ecce, domna regína, ego, fidélis vester, quod præcepístis, fidéliter ímplevi, parátus de cœ́teris obœdíre quæ fuéritis dignáta imperáre. – Adso Dervénsis.
 
TRADUCCIÓN   
CARTA DEL HERMANO ADSO A LA REINA GERBERGA, SOBRE EL NACIMIENTO Y EL TIEMPO DEL ANTICRISTO
  
El hermano Adso, último de todos sus siervos, a la excelentísma reina y acariciada en dignidad real, dilecta de Dios y amable con todos los santos, madre de los monjes y líder de las santas vírgenes, a la señora Reina Gerberga, gloria y paz sempiterna
 
De esto es, Señora madre, desde que me hice digno del brote de vuestra misericordia, siempre he sido fiel a vos en todas las cosas, como si fuera vuestro siervo personal. Por ello, a pesar que mis rezos y oraciones sean indignas ante el Señor, sin embargo por vos y por vuestro señor, su señoría el rey, así como para la incolumidad de sus hijos, ruego la misericordia de nuestro Dios, para que se digne en conservar en vos el pilar del Imperio en esta vida y os haga reinar felizmente con Él en el cielo después de esta vida. Puesto que, si el Señor os ha dado la prosperidad y a sus hijos una vida más larga, sabemos indudablemente y creemos que la iglesia de Dios debe ser exaltada y nuestra orden religiosa se multiplique más y más. Yo, vuestro criado fiel, espero y rezo mucho, que, si pudiese adquiriros todo el reino, con mucho gusto lo hiciese. Mas, porque no soy capaz de hacerlo, rezaré al Señor por vuestra salud y por la de vuestros hijos, para que Su gracia siempre os preceda en todas vuestras obras, y que Su gloria os siga pía y misericordiosamente, de modo que, atendiendo el divino mandato, podáis hacer todas las buenas obras que deseáis, para que se os dé la corona en el reino de los cielos.
  
Por lo tanto, pues tenéis piadoso celo en escuchar las Escrituras y hablar con frecuencia de nuestro Redentor, y también de saber sobre la impiedad y la persecución del Anticristo, así como su poder y origen, como yo, esclavo de nuestro Dios, se ha dignado escucharos, he deseado escribiros, y en parte, sobre el Anticristo, en vista de que os habeis dignado a oír esto de mí, porque con vos teneis un prudentísimo pastor, el señor Rorico, espejo clarísimo de toda sabiduría y elocuencia y muy necesario en nuestro tiempo.
   
Por ello, ya que deseáis saber sobre el Anticristo, aprended primero por qué es llamado así. Esto se debe a que será contrario a Cristo en todas las cosas y sus acciones serán contrarias a las de Cristo. Cristo vino humilde, él viene como un soberbio. Cristo vino a exaltar a los humildes y a justificar a los pecadores; él por el contrario, a los humildes echará de sí, ensalzará a los pecadores, exaltará a los impíos y siempre enseñará vicios que son contrarios a las virtudes, destruirá la ley del Evangelio, llamará al mundo a darle culto otra vez a los demonios, buscará su propia gloria y se llamará a sí mismo Dios omnipotente.
  
Así también, el Anticristo tiene muchos ministros de su malignidad, de los cuales muchos le han precedido ya en el mundo, como Antíoco, Nerón y Domiciano. Incluso ahora, en nuestro tiempo, sabemos que hay muchos anticristos. Todo aquel, sea laico, canónigo, o incluso monje, que viva contrario a la justicia e impugne las reglas de su orden, y que blasfema del bien, Anticristo es y ministro de Satanás es.
  
Pero ahora veamos el origen del Anticristo. La fuente de mi información no es mi propia opinión o invención, sino que todas estas cosas encontré escritas en los libros después de una investigación diligente.
 
Como, por lo tanto, los autores dicen que el Anticristo nacerá del pueblo judío, específicamente de la tribu de Dan, según las palabras del profeta: “Será Dan serpiente junto al camino, una víbora en la senda” (Génesis 49, 16). Se sentará como una serpiente en el camino, que estará en la senda, para golpear con el veneno de su malicia a aquellos que caminan por sendas de justicia. Nacerá de la unión de su padre y su madre, como los demás hombres, y no, como algunos dicen, sólo de una virgen. Mas sin embargo, se concebirá completamente en el pecado, se engendrará en el pecado, y nacerá en el pecado. En el primer momento de su concepción el diablo entrará con él en el seno de su madre, y por la fuerza del diablo se criará y se protegerá en el vientre de su madre, y la fuerza del diablo estará con él siempre.
  
Y así como el Espíritu Santo vino sobre la madre de Jesucristo nuestro Señor y la cubrió con Su sombra y la llenó de la divinidad, para que concibiera del Espíritu Santo y lo que naciera de ella sea divino y santo, así también el diablo descenderá sobre la madre del Anticristo y la llenará por completo, poseyéndolá completamente por dentro y por fuera, de modo que por el hombre conciba, y lo que nazca sea completamente inicuo, completamente malo, completamente perdido. De ahí que tal hombre será llamado hijo de perdición, para que él sea capaz de destruir al género humano, y al final sea él destruido.
 
Ahora escucharéis cuál será su nacimiento. Escuchad también el lugar donde habrá de nacer. Ya que, así como nuestro Señor y Salvador previó Belén para sí mismo, asumió la humana condición y se dignó nacer para nosotros, también el diablo conoce un lugar apropiado para él, para este hombre de perdición llamado Anticristo, donde surgió y nació la raíz de todo mal, es decir, la ciudad de Babilonia. En esta ciudad, que fue una vez una ciudad famosa y orgullo de la gentilidad, y la capital del reino de los persas, ahí nacerá el Anticristo. Y en las ciudades de Betsaida y Corozaín se criará, ya que el Señor condena estas ciudades en el Evangelio con las palabras: “¡Ay de ti, Betsaida, ay de ti, Corozaín!” (Mateo 11, 21). El Anticristo tendrá magos, brujos, hechiceros, adivinos y encantadores, que, inspirados por el diablo, le criarán e instruirán en toda iniquidad, falsedad y arte nefasto, y espíritus malignos serán sus guías y amigos eternos, y compañeros inseparables. Luego vendrá a Jerusalén, y a todos los cristianos, a los que no será capaz de convertir, por medio de diversos tormentos los matará, y colocará su propio trono en el templo santo. Él restaurará el Templo que Salomón construyó a Dios, ahora en ruinas, en su forma original y se circuncidará sí mismo y mentirá diciendo que es el Hijo de Dios omnipotente.
  
Convertirá primero a reyes y príncipes a su causa y luego, por ellos, al resto de los pueblos. Pisoteará los sitios donde Señor Jesucristo anduvo, y después de destruir lo que el Señor ha iluminado, enviará entonces a sus mensajeros y predicadores en todas partes del universo mundo. Su mensaje y su poder prevalecerán de mar a mar, desde Oriente a Occidente, del Aquilón al Septentrión. También hará muchas señales y milagros grandes e inauditos. Hará venir terriblemente fuego del cielo, florecer y secarse los árboles de repente, turbar el mar y súbitamente calmarlo, cambiar la naturaleza en diversos aspectos, cambiar el orden y curso de las aguas, agitar los aires con vientos y tormentas y otras cosas innumerables y estupendas. Hará volver a los muertos a la vida ante la vista de hombres, para inducir a engaño, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya que cuando vean tantos y tan grandes milagros, hasta aquellos que son perfectos y elegidos por Dios se preguntarán si él es Cristo que, según las Escrituras, volverá al final de mundo. Por debajo de todo el cielo moverá también persecución contra los cristianos y todos los escogidos. Se levantará contra los fieles de tres modos, esto es, con miedo, regalos y milagros. A cuantos crean en él, les dará grandes regalos de oro y plata.
   
A cuantos no pueda corromper con los regalos, conquistará con el miedo. Y a los que no pueda aterrorizar, tratará de seducir con sus señales y prodigios. Aquellos que no pueda convencer con los milagros, los torturará cruelmente y dará una muerte miserable a vista de todos. “Entonces habrá tal tribulación como nunca hubo en la tierra, desde el momento en que aparecieron las naciones hasta ese mismo tiempo. Entonces cuantos estén en el campo, huyan a los montes, y quien esté sobre el tejado, no descienda a su casa a tomar cualquier cosa suya”. Entonces todos los fieles cristianos que fueren encontrados, o negarán a Dios, o si permanecen en la fe, morirán, ya sea por el hierro o por el horno ardiente, ya sea por las serpientes, o por bestias salvajes, o por cualquier otro género de tormento.
  
Esta tribulación horrible y aterradora tendrá una duración de tres años y medio en todo el mundo. “Entonces en favor de los escogidos, aquellos días se abreviarán. Porque si el Señor no abreviase aquellos días, ninguna carne se salvaría”. El momento en que el Anticristo venga, o cuando empiezan a aparecer el día del juicio, el apóstol Pablo, en su carta a los Tesalonicenses: “Y os rogamos, hermanos, por la parusía de nuestro Señor Jesucristo”. Y aclara su posición cuando dice: “Porque, si no viniere la apostasía primero, y se revelare el hombre del pecado, el hijo de la perdición”. Por que sabemos, ya que después del Imperio griego y el Imperio persa, cada uno de ellos en su propio tiempo prosperó en gran gloria y floreció en mayor poder, finalmente, después de los otros imperios, el Imperio de los romanos comenzó, que era el más fuerte de todos los reinos anteriores y tenía todos los reinos terrenales bajo su dominio, y todas las naciones de los pueblos vivían bajo los romanos y pagaron tributo a ellos.
  
De esto, por tanto, dice el apóstol Pablo que el Anticristo no vendría al mundo sin que antes venga la apostasía, es decir, a menos que se separen todos los reinos que hace mucho tiempo fueron súbditos del Imperio Romano. Este tiempo no ha llegado todavía, porque aunque vemos que el Imperio Romano fue destruido en su mayor parte, sin embargo, siempre y cuando los reyes de los francos tengan por derecho el Imperio Romano, la dignidad del Imperio Romano no fallecerá totalmente, porque durará en los reyes franceses. Otros doctores nuestros, sin embargo, nos dicen que uno de los reyes de los francos tendrá el Imperio Romano en su totalidad, que en el último tiempo será el último y el más grande de todos los reyes. Y después de que él gobierne su reino prósperamente, al final vendrá a Jerusalén, y depondrá su cetro y corona en el Monte Olivete. Esta será el fin y la consumación de los romanos y los cristianos. Y de inmediato, de acuerdo con la opinión mencionada del apóstol Pablo, dicen que el Anticristo estará pronto. Y entonces será revelado el hombre de pecado, el anticristo, el que, a pesar de que es hombre será, sin embargo, la fuente de todos los pecados y el hijo de perdición, es decir, el hijo del diablo, no por naturaleza, sino por imitación, porque va a llevar a cabo la voluntad del diablo, porque la plenitud del poder del diablo y de la naturaleza depravada morará corporalmente en él, en quien estarán ocultos todos los tesoros de malicia e iniquidad.
  
“El cual se opone”, es decir, es contrario a Cristo y todos sus miembros, “y está levantado, es decir, erigido en la soberbia, sobre todo lo que se llama Dios”, es decir, por encima de todos los dioses paganos, es decir, de Hércules, Apolo, Júpiter, Mercurio, a quienes los paganos creen que son dioses. El Anticristo se levantará por encima de todos estos dioses, porque él mismo se hará mayor y más fuerte que todos ellos; y no sólo por encima de estos, sino “también sobre todo lo que es adorado”, es decir, por encima de la Santísima Trinidad, que es lo único que debe ser adorado y es adorado por toda criatura. Él va a exaltarse a sí mismo tanto que “[se] entronizará a sí mismo en el templo de Dios, y se proclamará como Dios”. Porque, como hemos dicho más arriba, nació en la ciudad de Babilonia, llegará a Jerusalén y se circuncidará a sí mismo, diciendo a los Judios: “Yo soy el Cristo prometido a vosotros, que he venido a salvarlos: Yo he venido a vosotros, que fuisteis esparcidos, para congregaros y protegeros”. Entonces correrán junto a él todos los judíos, pensando que están aceptando a Dios, pero recibirán al diablo. El Anticristo también “se enronizará a sí mismo en el templo de Dios”, es decir, en la Santa Iglesia, haciendo mártires a todos los cristianos, y él se enaltecerá y se engrandecerá, porque en él estará el diablo, fuente de toda maldad, quien es el “rey de todos los hijos de soberbia”.
  
Pero el Anticristo no vendrá de repente y de improviso para engañar y destruir al género humano por sus errores, porque antes de su llegada, serán enviados al mundo dos grandes profetas, Enoc y Elías, para defender a los fieles de Dios con las armas divinas contra el ataque del Anticristo, y entrenar y reforzar y preparar los elegidos para la guerra, enseñando y predicando durante tres años y medio. En cuanto a los hijos de Israel que se encuentren en ese momento, estos dos máximos profetas y maestros les convertirán a la gracia de la fe, y frente a la presión de tan gran tormenta harán invencible la fe de los elegidos. Entonces, lo que dice la Biblia se realizará: “aunque el número de los hijos de Israel sea como la arena del mar, será salvo un remanente”. Pero una vez que hayan cumplido su predicación durante tres años y medio, comenzará a estallar contra ellos la persecución del Anticristo, que primeramente se armará y los matará, como se dice en el libro del Apocalipsis: “Y, cuando terminaren el testimonio suyo, la bestia, la que sube del abismo hará contra ellos guerra, y les vencerá y matará”. Entonces, después de que estos dos hayan sido asesinados, perseguirá al resto de los fieles, o haciéndolos mártires gloriosos, o atrayéndolos como apóstatas. Y todo aquel que en él cree, recibirá la señal de su carácter en la frente.
 
Sin embargo, porque hemos hablado de su comienzo, consideremos su final. Así que el Anticristo, hijo del diablo y pésimo maestro de toda malicia, habiendo durante tres años y medio, como se ha dicho antes, atormentado al mundo entero con una gran persecución y torturado al pueblo de Dios con varios castigos, después de asesinar a Elías y Enoc, y coronado con el martirio al resto de aquellos que permanecen en la fe, al final el juicio de Dios vendrá sobre él, como escribe San Pablo, diciendo: “Que el Señor Jesús lo destruirá con el aliento de su boca”. Si el Señor Jesús lo mata con el poder de su virtud, o si el arcángel Miguel lo mata, será por el poder de nuestro Señor Jesucristo, y no por el poder de cualquier ángel o arcángel. Dicen también los doctores que en el Monte Olivete, el Anticristo será condenado a muerte en su pabellón y en su trono, en el lugar opuesto a aquél donde el Señor ascendió a los cielos.
     
Debéis saber que, después de la muerte del Anticristo no llegará inmediatamente el día del juicio, ni vendrá el Señor a juzgar de una vez, sino que, tal como lo entendemos en el Libro de Daniel, el Señor concederá cuarenta días para los escogidos, a fin que puedan hacer penitencia los que fueron seducidos por el Anticristo. Nadie sabe cuánto tiempo puede haber después de que ellos hayan completado esta penitencia, esto depende de la dispensación de Dios, que juzgará al mundo en la hora que ha predestinado desde toda la eternidad para juzgarlo.
 
He aquí, Señora Reina, que yo, vuestro siervo fiel, he cumplido fielmente lo que me ordenásteis, y estoy dispuesto a obedecer lo que os dignéis mandar. – Adso Dervense.