miércoles, 30 de noviembre de 2011

¡AY DE AQUELLOS QUE DICEN: VENGO DE PARTE DEL SEÑOR, PERO LE SIRVEN ES A MI ADVERSARIO!

Apelo urgente dado por Jesús de Nazareth a un alma que es llamada Enoc, dado el día 25 de Noviembre de 2011 a las 8:40.
¡AY DE AQUELLOS QUE DICEN: VENGO DE PARTE DEL SEÑOR, PERO LE SIRVEN ES A MI ADVERSARIO!

LLAMADO URGENTE DE JESÚS EL BUEN PASTOR A LOS BRUJOS, HECHICEROS, ESPIRITISTAS, SANTEROS Y DEMÁS PRACTICANTES DEL OCULTISMO

Hijos míos, ovejas de mi grey, que mi paz esté con vosotros.

Ay de aquellos que dicen: Vengo de parte del Señor, pero le sirven es a mi adversario. Os digo, que si no os arrepentís de corazón y os apartáis de vuestro mal proceder, muy pronto recibiréis vuestra paga. A los hombres podéis engañar, pero a Mí, no podéis engañarme; os aseguro que si no cambiáis con mi aviso, vuestras almas se perderán eternamente. Arrepentíos de una vez, para que podáis alcanzar misericordia, porque en verdad os digo, que muchos no resistiréis a mi pequeño juicio.

Exhorto a todos aquellos que practican el ocultismo en cualquiera de sus formas; recapacitad y volved a Mí, o de lo contrario, conoceréis el rigor de mi justicia. Ay de aquellos que conjuran las imágenes que me representan a Mí, a mi Madre, a mis Arcángeles, Ángeles y almas bienaventuradas, para engañar y hacer el mal a sus hermanos; os digo, que si no os arrepentís y reparáis todo el mal que habéis hecho, el fuego eterno será vuestra paga. Acordaos de lo que le pasó al rey Baltasar por profanar mis utensilios sagrados, lo mismo os pasará a vosotros si no cambiáis vuestra conducta; seréis contados, pesados, medidos y entregados al carcelero para que paguéis eternamente vuestras culpas (Daniel 5, 25).

Detesto vuestra hipocresía y malas acciones, no sigáis atando mis imágenes, ni sigáis atando con vuestros rezos y conjuros a mis ovejas, para que no tengáis de qué lamentaros mañana. Soy el Dios de la misericordia y el perdón, pero también soy el Dios de la justicia, el Justo Juez, que no permitirá que sigáis atando con vuestras hechicerías y conjuros a mi pueblo y lo más grave, utilizando mi Santo Nombre, para cometer vuestras detestables acciones.

Acordaos: A mayor pecado, mayor misericordia, si volvéis a Mí, con corazones contritos y humillados; hay más alegría en el cielo no por 99 justos, sino por un pecador que se convierta. Salid de la oscuridad y dejaos guiar por Mí, que soy la Luz del Mundo, que quiere sacaros de las tinieblas y llevaros a la gloria eterna; salid pues de vuestros sepulcros, para que podáis ver la luz de la vida que soy Yo. De nuevo os digo, recapacitad hijos de la oscuridad, acogeos a mi misericordia y hallaréis perdón y no se os volverá a recordar vuestro pecado. Reconciliaos conmigo y confesad vuestras faltas ante mis ministros; arrepentíos y apartaos de vuestro mal proceder y os daré mi perdón, así como lo hice con María de Magdala y con otros tantos que como vosotros andaban en tinieblas, pero se arrepintieron y alcanzaron la luz de la salvación eterna. Apresuraos, porque la noche de mi justicia está cerca. Soy Jesús de Nazareth, el Buen Pastor de todos los tiempos.

Dad a conocer mis mensajes a toda la humanidad.

ORACIÓN A LA MEDALLA MILAGROSA PARA LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

Oración dictada por la Santísima Virgen Milagrosa a un alma que es llamada Enoc, para estos tiempos de purificación. (Armadura Espiritual). Dada el día 27 de Noviembre de 2011 a las 14:50.


¡ORACIÓN A LA MEDALLA MILAGROSA!

Oh Medalla de María Milagrosa, sé mi escudo y protección contra todo dardo incendiario del maligno. Que mi ser físico y espiritual a través de tu medalla, permanezcan unidos a ti, Madre Milagrosa.

Que tu santa medalla me libre de todo mal y peligro; que tu santa medalla me proteja de toda enfermedad, pestes y virus; que al invocar tu santa plegaria: Oh María concebida sin pecado, rogad por nosotros que recurrimos a ti, sea yo, mi familia y seres queridos, protegidos de toda calamidad y muerte imprevista.

Oh medalla milagrosa, protege mi hogar y bienes materiales de todo desastre natural, protege mi vida espiritual y todo mi ser; ampárame madre mía, con el escudo protector de tu medalla; dichoso aquel que la lleva puesta como coraza en su cuerpo y en su alma, porque tu protección estará con él de noche y de día. Gracias Madre Mía, por tu coraza espiritual, que aleja de mí, al invisible espíritu del mal

Oh medalla de María Milagrosa, en los momentos de peligro: Cuídame

Oh medalla de María Milagrosa, de las pestes y enfermedades: Cúrame

Oh medalla de María Milagrosa, del enemigo de mi alma: defiéndeme

Oh medalla de María Milagrosa, de los desastres naturales e imprevistos mi hogar y bienes materiales: Protege.

Y en la hora de mi muerte, que la luz de tu medalla milagrosa, me guíe a la gloria eterna. Amén.

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, con tan hermosa belleza, a ti, celestial princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón, mírame con compasión, no me dejes Madre mía; mi corazón a tus plantas pongo bendita María, para que a Jesús lo ofrezcas junto con el alma mía. Amén.

Dad a conocer mis mensajes a toda la humanidad.

sábado, 26 de noviembre de 2011

SAN JUAN BERCHMANS, CONFESOR Y NOVICIO JESUITA

¡Muy bien, siervo bueno y fiel! Ya que has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho: ven a tomar parte en el gozo de tu Señor”. (Mateo, 25, 21).
 
San Juan Berchmans
 
El purísimo y angelical mancebo san Juan Berchmans, vivo retrato de las Reglas de la Compañía de Jesús, fue natural de Diest, en el ducado de Brabante, y nació en el día de sábado, con sagrado a la Virgen santísima, con quien tuvo toda su vida muy tierna y regalada devoción. Madrugaba ya desde niño para oír muy de mañana dos o tres misas antes de ir a la escuela; y acostábase a veces muy tarde para meditar en el silencio de la no che la sagrada pasión de Jesucristo. Cuando se confesó para comulgar la vez primera, halló el confesor tan limpia su conciencia, que apenas supo de qué poderle absolver. En su vida y costumbres parecía un ángel, y por tal era tenido; y con este nombre le llamaban. Rogó a sus padres que, a pesar de su pobreza, no le estorbasen el seguir la carrera de la Iglesia, a la que Dios le llamaba y así se concertaron con un canónigo de Malinas, que le serviría en su casa, y aprendería al mismo tiempo las letras humanas en el colegio de la Compañía. Ponía gran cuidado en imitar las acciones y ejemplos de san Luis Gonzaga; hizo, como él, voto de perpetua virginidad a gloria de la sacratísima Virgen; y con su compostura refrenaba a sus compañeros, de tal manera, que ninguno osaba a su vista desmandarse. Mas ¿quién podrá decir la suavísima fragancia y hermosura de sus virtudes, cuando se trasplantaron, como flores del cielo, de los eriales del siglo al paraíso de la religión? Entró Juan en la Compañía a la edad de diez y siete años, y así en el noviciado, como después en los colegios, vivió con tan grande ejemplo y opinión de santidad, que a los que habían conocido a san Luis Gonzaga, les parecía haberlo recobrado en la persona de nuestro santo mancebo. No puso con todo la perfección. de su santidad en asombrosas penitencias: su gran penitencia, decía que había de ser la fiel observancia de las reglas de la Compañía, sin apartarse de la vida común; y esto cumplió tan perfectamente, que jamás pudieron sus superiores y compañeros notar cosa de que poderle avisar; y él mismo tenía escrito entre sus propósitos que antes quisiera morir que quebrantar deliberadamente cualquier regla de la Compañía por mínima que fuese. Habíase obligado con voto a defender la inmaculada Concepción de María, y como hijo de tal Madre, guardaba tan rara modestia, que por sólo ver su semblante hermosísimo y modestísimo acudían muchos a la iglesia del Colegio Romano. Nunca quiso levantar los ojos para mirar muchas cosas dignas de ser vistas que hay en Roma, y algunos que habían procurado saber de que color los tenía, nunca lo pudieron saber. Enseñaba con gracia sin igual la doctrina a los pobres y rogaba a los superiores que le mandasen a la misión de la China, para alumbrar a aquellos infieles y derramar si pudiese la sangre por Cristo. Mas no era la patria de este ángel la tierra, sino, el cielo; y así a la edad de sólo veintidos años, abrazado con el santo crucifijo, el rosario y el librito de las reglas de la Compañía, entregó su alma purísima al Creador. En su lecho de muerte, como se le preguntase lo que había que hacer para asegurarse la protección de María, respondió: “Poca cosa, siempre que se sea fiel a Ella”.
  
MEDITACIÓN SOBRE LA FIDELIDAD EN LAS PEQUEÑAS COSAS
I. Sé fiel a Dios y antes de ofenderlo alguna vez prefiere perder tus riquezas, tu honor y tu misma vida. Es tu Soberano, y, a este título, le debes una inviolable fidelidad; Él es fiel en las promesas que te ha hecho, ¿por qué no habrías de serlo tú en los compromisos que has contraído a su respecto? Después de todo, si traicionas la fe que le juraste en el bautismo, lo obligarás a cumplir su palabra y a ejecutar las amenazas que te hace en la Sagrada Escritura. “Concededme, Señor, que os ame tanto como debo”. (San Agustín).
  
II. Sé fiel en las cosas más pequeñas; allí es donde se manifiesta el amor con mayor brillo. El temor al infierno nos impide a menudo cometer pecados mortales, pero sólo el amor es lo que nos hace evitar las faltas leves. Estas faltas, por otra parte, son muy peligrosas, porque nos disponen para las graves y atraen sobre nosotros penas temporales. Tus enfermedades, tus aflicciones, muy frecuentemente son castigos que Dios te inflige por tus pecados veniales. No esperes estar en el purgatorio para conocer la magnitud de las faltas que actualmente reputas leves.
   
III. Que tu fidelidad sea universal. Sirve a Dios en todo lugar, porque Él está en todas partes; sírvelo hasta el fin de tu vida, porque por la perseverancia ha de ser coronada tu fidelidad. Tú sabes que los honores, los placeres y las riquezas no podrían hacerte feliz, y, sin embargo, te agotas por adquirirlos. Sólo Dios puede darte la felicidad, ¡tú nada haces por Él! “El error humano tiene un culto para todo, excepto para Aquél que ha creado todo”. (Tertuliano).
  
REFLEXIÓN
Hallamos también escrito en el libro de los propósitos de este santo mancebo: «Aborreceré cualquier imperfección que pueda menoscabar la castidad». Tomen, pues, los jóvenes por ejemplo el de este santísimo mancebo, el cual es especialísimo abogado contra las tentaciones sensuales. En este propósito, conviente tener gran devoción a la Santísima Virgen, como San Juan Berchmans la tuvo y propagó.
 
La fidelidad a Dios. Orad por los que se consagran a la vida religiosa.
 
ORACIÓN
Rogámoste, Señor, que concedas a tus siervos la gracia de saber imitar los ejemplos de aquélla inocencia y fidelidad en tu divino servicio, con los cuales el angélico joven Juan Berchmans te consagró la flor de su edad. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

¡PADRE MÍO, PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN!

Apelo urgente y angustioso dado por Jesús de Nazareth a un alma que es llamada Enoc, dado el día 25 de Octubre de 2011, a las 7:30.


¡PADRE MÍO, PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN!

LLAMADO ANGUSTIOSO DE JESÚS DE NAZARETH A LA HUMANIDAD

Hijos míos, que mi paz permanezca siempre en vosotros.

Los días están ya anunciando mi próxima venida. Padre mío, perdónalos porque no saben lo que hacen; ¿cuántos ultrajes a mi Divinidad tendré más que soportar?. Mi pasión se revive y mi calvario es más doloroso por tanta ingratitud y tantísimo pecado de la inmensa mayoría de la humanidad de estos últimos tiempos.

Cada aborto, cada inocente que muere, despedaza mi carne, las manos criminales me azotan; los niños y ancianos que mueren de hambre, son espinas que se clavan en mi cabeza, mi ser se estremece de dolor, cuando el hombre con su tecnología de muerte manipula la vida; la cruz que tengo que cargar en estos tiempos es más pesada, que la que cargue camino del Gólgota. ¡Cuánto me duele ver a mis jóvenes, sumidos en la oscuridad y la muerte, cuánto me duele ver los hogares destruidos, los mal vividos, las viudas y los huérfanos desamparados!. Lágrimas corren por mis ojos al ver que derrame mi sangre para redimirlos y todo parece que fue en vano. ¡Oh, que pesada es mi cruz, y qué lenta es mi agonía!. Venid cirineos y ayudadme a cargar esta cruz; llorad conmigo hijas de Jerusalén, enjugad mi rostro con vuestras lágrimas y os dejaré grabada en vuestra alma mi retrato. Yo soy el Cristo de todos los tiempos, que yace moribundo y triste, viendo tanta miseria humana, tanta ingratitud y tanto pecado de esta generación impía. Oh pastores de la Casa de mi Padre, mi rebaño se está perdiendo por vuestra displicencia y falta de compromiso a mi evangelio!. Cada sacerdote que se me pierde hace estremecer mi Iglesia y mi sangre brota a borbotones, viéndolos caer en el abismo. Soy vuestro Sumo Sacerdote que hoy os llama pastores de mi rebaño, a que retoméis el camino de mi evangelio y no sigáis en vuestra vida disipada. Os di ejemplo de humildad y entrega a la voluntad de mi Padre, ¿por qué entonces me atravesáis como Longino con la lanza de vuestra ingratitud, falta de fe y compromiso a mi evangelio?. Muchos ya no creen en Mí, muchos ponen en duda el misterio de la transustanciación de mi Cuerpo y de mi Sangre, encerrados en la sencillez de una hostia consagrada, y celebran mi Santo Sacrificio sólo por cumplir.

Tengo sed de verdaderos sacerdotes que se entreguen a Mí, y cumplan con la doctrina de mi Iglesia y mi evangelio. Mi pueblo yace sediento en busca de mi palabra, ¿quién podrá mitigar mi sed?; mis ovejas están cayendo en el despeñadero, porque no hay pastores que las guíen y las lleven al redil; la mies es mucha y los obreros son muy pocos. Apacentad mis ovejas pastores de mi rebaño y cumplid con vuestro ministerio sacerdotal como os lo enseñe; no sigáis descuidando mi rebaño, para que no tengáis de qué lamentaros, porque en verdad os digo: Al que mucho se le da, mucho se le exigirá; haced buen uso de los talentos que os dí, para que podáis ser justificados y no tenga que deciros mañana, apartaos de Mí.

Tengo sed, estoy agonizando, grande es mi dolor y lenta mi agonía, por la multitud de vuestros pecados; venid a consolarme pueblo mío, venid a consolarme pastores de mi rebaño; vuestra compañía mitiga mi dolor y mi tristeza, no tardéis, porque ya la tarde está feneciendo y la noche está que llega. Os espero donde estoy preso y solitario. Soy vuestro Maestro, Jesús de Nazareth. El Amado que no es Amado.

Dad a conocer mis mensajes a toda la humanidad.

ESTÁ BIEN, NO RECONOZCO A BENEDICTO XVI... PERO ESTO ES DEMASIADO

Esta mañana, mientras escuchaba un programa radial, un corresponsal me informó de una campaña publicitaria en la que muestran a líderes mundiales besándose apasionadamente. Lo indignante del asunto es que 4 de esas fotos (eran 5 en total; aclaramos, TODO ESTO ES UN FOTOMONTAJE) eran homosexuales, y lo peor del asunto es que en una de las fotos muestran a Ratzinger/Benedicto XVI.

Pancarta donde aparece el Papa Benedicto XVI besándose con el Imán egipcio Ahmed el Tayyeb (aclaramos, ESTO ES UN FOTOMONTAJE realizado para United Colors of Benetton)

Al averiguar más del escándalo, encontré que la campaña era de la fundación UnHate (Sin Odio), perteneciente a la firma de ropa italiana United Colors of Benetton. Esta compañía es tristemente célebre porque hace 20 años (en 1991) sacó la foto de un cura besándose con una monja.

"Cura besando a una monja" (aviso publicitario de Benetton, 1991)

Si, está bien, yo no reconozco a Benedicto XVI como Papa; pero desprestigiarlo de ese modo es DEMASIADO GROSERO y confirma a las claras el odio que tiene el mundo contra Dios y la Iglesia.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS

Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor. (Apocalipsis, 14, 13).

Misa por las Ánimas del Purgatorio

Un santo ermitaño se cruzó en el camino con un monje de Cluny y le rogó dijese a San Odilón, abad de ese monasterio, que los demonios se quejaban por el número de almas que sus oraciones y la de sus religiosos libraban del purgatorio. En cuanto lo supo el santo abad ordenó a toda su Orden que consagrara el segundo día de noviembre para orar por la liberación de las almas del purgatorio. Esto fue en el año 998. Esta costumbre, adoptada en seguida por otros monjes y por la diócesis de Lieja en 1008, se extendió gradualmente en todo el Occidente.

MEDITACIÓN SOBRE LAS ALMAS DEL PURGATORIO 

I. Las almas del purgatorio sufren la pena de daño, porque están privadas de la vista de Dios. ¡Qué cruel es esta separación! La naturaleza y la gracia los impulsan violentamente hacia Dios, pero no pueden llegar hasta Él. Lo que les causa más pena es ver que su dicha es aplazada porque, en la tierra, gozaron de algunos leves placeres que les estaban prohibidos. Ten piedad de estas almas y, con tus mortificaciones, trabaja por retirarlas de esta triste morada.

II. Estas almas son atormentadas por el mismo fuego que atormenta a los condenados, su pena es la misma; la única diferencia está en que los condenados sufrirán toda la eternidad y las almas del purgatorio solamente un tiempo. Puedes abreviar este tiempo con tus oraciones, ayunos y limosnas. ¿Negarás esta caridad a tus padres, a tus hermanos cristianos que te la piden? Oye su queja: ¡Tened piedad de mí, tened piedad de mí, por lo menos vosotros que fuisteis mis amigos!

III. Estas santas almas, sin embargo, tienen consuelos en medio de sus suplicios, porque están resignadas a la voluntad de Dios que en ellas se cumple para purificarlas, y porque ven, por un lado, el infierno que evitaron, y por el otro, el cielo que las espera. Cristianos, aprended de ellas cómo hay que sufrir, y pasad lo más que podáis vuestro purgatorio en esta vida; sufrid con la misma fortaleza y la misma esperanza que las almas del purgatorio. Señor, purificadme en esta vida, a fin de que después de esta vida escape de las llamas del purgatorio. (San Agustín).

La devoción a las almas del purgatorio 
Orad por su liberación. 

ORACIÓN
Oh Dios, Creador y Redentor de todos los hombres, conceded a las almas de vuestros servidores y servidoras, la remisión de todos sus pecados, a fin de que obtengan por nuestras humildísimas oraciones el perdón que ellas siempre han deseado. Vos que vivís y reináis en unidad con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

martes, 1 de noviembre de 2011

FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

Por la fe conquistaron reinos, ejercitaron la justicia, obtuvieron el efecto de las promesas. (Hebreos, 11, 33).

Todos los Santos (Altar de la Santísima Trinidad, de Alberto Durero)

Al comienzo del siglo VII, el santo Papa Bonifacio IV fue autorizado, por el emperador Focas, a cambiar el Panteón, erigido en honor de los falsos dioses a quienes los paganos festejaban juntamente, en iglesia que dedicó a la Santísima Virgen y a todos los mártires. Esta ceremonia tuvo lugar el 13 de mayo, y su aniversario llegó a ser fiesta fija anual, que el Papa Gregorio IV transfirió al 1º de noviembre y extendió a todo el imperio, el año 835, durante el reinado de Luis el Bueno, convirtiéndola en fiesta de todos los santos.

MEDITACIÓN SOBRE LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS I. La vida de los santos ha estado llena de miserias: han sido perseguidos y atormentados por los enemigos de Jesucristo; Dios les ha enviado aflicciones para probarlos y purificarlos; en fin, ellos mismos se rehusaron a los placeres más inocentes y ejercieron sobre sus cuerpos grandísimas austeridades. ¿Quieres ir tú a donde están ellos? He ahí el camino, sigue sus huellas; estos grandes hombres tenían un cuerpo como el tuyo, pero más valor que tú. No han sido de naturaleza superior a la nuestra, sino de mayor vigilancia; no estuvieron exentos de pecados, pero hicieron penitencia. (San Ambrosio).

II. Los santos a pesar de sus pruebas, siempre han estado alegres y contentos en esta vida, porque los consuelos que Dios derramaba en sus almas les quitaban todo sentimiento de los dolores del cuerpo. Míralos en el patíbulo y en los yermos: aquí, derraman lágrimas de consuelo, allí, están llenos de gozo en medio de las torturas. Dios es tan generoso que no quiere esperar la otra vida para recompensarlos, hasta lo hace en este mundo.

III. Si fueron consolados en esta vida, que era el lugar de exilio, de sus combates y sufrimientos, ¡de qué gozo no serán colmados en el cielo, su patria y lugar de su triunfo! Allí poseen todos los bienes que su corazón puede desear, porque poseen a Dios; no son afligidos por incomodidad alguna. Escucha lo que te dicen: "Para llegar al cielo no pienses encontrar un camino más cómodo que el que recorrimos nosotros en pos de Jesucristo. No busques aquí abajo lo que ningún santo ha podido encontrar, lo que Cristo mismo no ha encontrado".

La imitación de los santos
Orad por la Iglesia.

ORACIÓN

Omnipotente y eterno Dios, que nos concedéis que honremos en una misma solemnidad los méritos de todos vuestros santos, haced que, asistidos por tan numerosos intercesores, obtengamos cada vez más, según nuestros deseos, la multitud de vuestras gracias. Por J. C. N. S. Amén.